La falta de hierro puede avanzar durante meses sin que resulte fácil identificarla. El cansancio, la debilidad, los mareos o la dificultad para concentrarse tienen múltiples explicaciones. Por eso no siempre llevan a sospechar de una deficiencia de este mineral.
La Sociedad Americana de Hematología (ASH) ha publicado nuevas directrices clínicas para mejorar la identificación de la deficiencia de hierro. Están dirigidas a poblaciones clave: adultos, niños pequeños, mujeres menstruantes y embarazadas, y personas con inflamación. Las recomendaciones se han publicado en ‘Blood Advances’, la revista revisada por pares de la ASH. Las elaboró un grupo de expertos de varias especialidades médicas.
Las guías abordan problemas de larga data en el diagnóstico, como la variabilidad en las pruebas y los umbrales inconsistentes. La deficiencia de hierro se detecta mediante análisis de sangre que miden los niveles de ferritina. Las nuevas guías recomiendan umbrales más altos para identificarla antes y con más precisión.
Estos son los nuevos umbrales de ferritina sérica para diagnosticar la deficiencia de hierro. En niños de 9 meses a 4 años, 20 ng/ml o menos. En adultos y personas en edad fértil o embarazadas, 30 ng/ml o menos. En grupos de alto riesgo, como quienes tienen sangrado menstrual abundante o mujeres embarazadas con anemia, 50 ng/ml o menos. En adultos con inflamación —por cáncer, enfermedad inflamatoria intestinal u otra enfermedad infecciosa—, el umbral es una ferritina sérica inferior a 100 ng/ml. También se considera el criterio de una saturación de transferrina inferior al 20%.
Se estima que la deficiencia de hierro afecta a una de cada tres personas en el mundo. Muchas de ellas no reciben diagnóstico ni tratamiento, pese a existir varias opciones terapéuticas. La cifra global ronda los 2.000 millones de personas, y en Estados Unidos afecta a 10 millones de adultos.
Entre los grupos con más riesgo están las mujeres embarazadas o en período de menstruación, y los niños. También las personas con afecciones gastrointestinales, restricciones dietéticas o pérdida de sangre.
Pese a ello, hasta el 70% de los casos pasan desapercibidos en poblaciones de alto riesgo. La causa está en las limitaciones de las pruebas y la variabilidad de los valores de referencia.
El hierro se almacena en la ferritina y es esencial para producir hemoglobina, la molécula que transporta el oxígeno por el cuerpo. También es clave para el cerebro, el sistema inmunitario, los músculos, la piel, el pelo y las uñas.
Cuando las reservas de hierro bajan demasiado, pueden aparecer síntomas como falta de energía, dificultad para respirar, taquicardia, dolor de cabeza y palidez. Si no se trata, la deficiencia puede derivar en anemia ferropénica. Es la enfermedad hematológica más común en el mundo y, sin tratamiento, puede provocar complicaciones graves.El presidente de la ASH, Robert S. Negrin, se ha referido a la deficiencia de hierro y la anemia ferropénica. Ha asegurado que «se encuentran entre las afecciones médicas más comunes, pero a la vez más desatendidas, a nivel mundial». Muchos pacientes, ha añadido, viven con síntomas durante meses o años antes del diagnóstico.
La presidenta del comité que ha elaborado las directrices es Jacquelyn M. Powers, jefa de hematología del Texas Children’s Hospital. Powers ha destacado que «estos umbrales actualizados de ferritina ofrecen una guía clara en un área donde no existía consenso». Espera que las nuevas recomendaciones «permitan a los pacientes comprender mejor y solicitar las pruebas que necesitan».