Activistas de Greenpeace han desplegado este jueves una gran pancarta en la Plaza de Colón de Madrid con una imagen de Donald Trump vomitando petróleo sobre una fuente teñida de negro y el mensaje “No oil, no war”, en una acción de protesta contra los combustibles fósiles.
La instalación, de gran formato, forma parte de la campaña de la organización ecologista para exigir una transición energética global que abandone progresivamente el petróleo, el gas y el carbón. Con esta iniciativa, Greenpeace reclama al Gobierno español un papel de liderazgo en la conferencia internacional que se celebra en Santa Marta (Colombia), donde más de 50 países debatirán una hoja de ruta común.
La organización sostiene que la dependencia de los combustibles fósiles está vinculada tanto a la crisis climática como a conflictos internacionales y reclama el fin de las subvenciones a estas energías, además de la creación de nuevos impuestos al sector.
Greenpeace defiende que el encuentro internacional debe servir para impulsar acuerdos globales que aceleren la transición energética, garantizando al mismo tiempo una transformación “justa” que tenga en cuenta a trabajadores y comunidades afectadas.