La isla de Gran Canaria ha vivido una noche de intensas lluvias acompañadas de tormentas eléctricas que han provocado cortes de luz en zonas de Las Palmas de Gran Canaria. La situación mantiene en alerta a las autoridades ante el riesgo de desbordamientos en barrancos y cauces.
Las precipitaciones han sido especialmente intensas, con registros que alcanzan hasta 350 litros en zonas como San Mateo. Debido a ello, la isla permanece en aviso naranja por lluvias, mientras continúan los episodios de inestabilidad asociados a la borrasca.
El Cabildo de Gran Canaria ha solicitado la intervención de la Unidad Militar de Emergencias (UME), que ya se encuentra desplegada sobre el terreno. Aunque no se han registrado víctimas, sí hay barrancos desbordados y numerosas infraestructuras afectadas.
Más de 3.000 vecinos se han visto obligados a abandonar sus hogares o permanecen confinados, especialmente en zonas como el barranco de Arguineguín. Además, varias presas están al límite de su capacidad y una decena de carreteras continúan cerradas, complicando la movilidad en la isla.
La situación también ha afectado al ámbito educativo en otras islas del archipiélago. El Gobierno canario ha suspendido las clases presenciales en Tenerife y La Palma, optando por la enseñanza telemática mientras persista la alerta por la borrasca Therese.