Desde el beso no consentido de Luis Rubiales hasta la denuncia de Jenni Hermoso por ese mismo acto, que restó protagonismo a las campeonas del mundo, la Federación española se esforzó al máximo para persuadir a la futbolista, quien afirmó sentirse «coaccionada», de que no denunciara al presidente del organismo, sabiendo que tarde o temprano este se vería forzado a renunciar.
Uno de los individuos que intentó minimizar la importancia del incidente para Hermoso fue Albert Luque, director de la selección masculina y allegado a Rubiales, quien viajó a Ibiza durante la celebración de las futbolistas tras su éxito en Australia y Nueva Zelanda, poco después de su regreso a España.
Según unos mensajes de WhatsApp filtrados por El Mundo, la actual delantera de Pachuca no quiso atender a Luque y este le recriminó su postura a una íntima amiga de la futbolista a la que había pedido ayuda para verse. Consideró «injusto» el trato a Rubiales y tildó de «bajeza humana» su actitud. «Tan poca empatía y humanidad…».
No obstante, Luque recordó que «un simple gesto» le quitaría a Rubiales «el marrón más grande de su vida sabiendo ella que hay mala fe cero, subiéndose al carro para matarlo». También reprochó a la amiga que le dijo que Hermoso no se iba a pronunciar. «Solo deseo que la vida le devuelva lo que le está haciendo pagar a una persona injustamente. No se merece nada por su poca humanidad… cada uno le da con el tiempo lo que se merece», concluyó.
La amiga le explicó que «la agencia de Jenni se ocuparía de emitir el comunicado» y que no le había asegurado que no se pronunciaría, sino que «su agencia sería la encargada de este asunto». Añadió que su papel allí era mantener a Jenni tranquila durante sus merecidos días de descanso tras sus logros y vivencias.
Por tal motivo la mujer lamentó que el resultado de lo sucedido no fuera de su agrado y reconoció que la magnitud del incidente era tan grande que se le escapaba de las manos. También expresó su «agradecimiento» a Luque por su franqueza.
Al mismo tiempo, aclaró por qué Hermoso no quiso encontrarse con Luque y expresó su «sorpresa» por la declaración de «desearle el mal». Le explicó: «No te vio porque estaba muy afectada por todo y la presión que tiene encima, y no quería que eso afectara a vuestra amistad». También expresó su sorpresa ante las palabras de desearle mal a Jenni, ya que previamente le había dicho que eran amigos desde hacía mucho tiempo y que no tomaba partido por ninguno de los dos.
En resumen, Luque está programado para comparecer el 10 de octubre ante la Audiencia Nacional en calidad de investigado en el caso Rubiales-Hermoso. Inicialmente, estaba citado como testigo, pero su estatus cambió después de las declaraciones del hermano de Hermoso y una amiga, quienes lo acusaron de coaccionar a la futbolista. La misma situación se aplica al responsable de Marketing de la RFEF, Rubén Rivera, quien también viajó a la isla donde se encontraban las jugadoras con la intención de persuadir para que cambiara de opinión.