España vuelve a situarse en la vanguardia científica europea. Durante 2025, el país autorizó 962 ensayos clínicos, una cifra que lo consolida, un año más, como el líder de la Unión Europea en investigación clínica. Así lo reflejan los datos publicados por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, a partir del Registro Español de Estudios Clínicos, confirmando una tendencia de crecimiento sostenido que se mantiene desde hace más de una década.
Este liderazgo no es solo cuantitativo. Detrás de cada ensayo hay pacientes, profesionales sanitarios, investigadores y centros hospitalarios que convierten a España en un entorno fiable, competitivo y atractivo para el desarrollo de nuevos tratamientos. El incremento respecto a 2024, cercano al 3,5 %, refuerza una posición estratégica que ya es reconocida a nivel internacional.
España destaca no solo por el número de estudios autorizados, sino también por la diversidad de áreas terapéuticas que abarcan. La oncología lidera claramente el mapa de la investigación clínica, con 378 ensayos, cerca del 40 % del total, situando al país como el principal motor europeo en este ámbito. Le siguen las patologías del sistema inmunitario, el sistema nervioso, las enfermedades cardiovasculares y las respiratorias, según Europa Press.
Especial mención merecen las enfermedades raras, que concentran más del 22 % de los ensayos realizados. Este dato refleja un compromiso claro con áreas donde la investigación es más compleja, pero también más necesaria. Además, España autorizó 40 ensayos con terapias avanzadas, un campo clave en la medicina del futuro, que incluye tratamientos celulares y génicos de alta complejidad.
Otro indicador relevante es el crecimiento de los ensayos en fases tempranas, donde nacen los nuevos medicamentos. En 2025, uno de cada cuatro estudios autorizados correspondió a fases I o I/II, lo que sitúa a España como un espacio privilegiado para la innovación farmacológica desde sus primeras etapas.
El éxito español en investigación clínica se explica por una combinación de factores. La red hospitalaria es uno de los grandes pilares: cerca de 1.000 centros han participado en estudios clínicos en los últimos cinco años, con equipos altamente especializados. A ello se suma una elevada confianza de los pacientes, que facilita el reclutamiento y acelera los procesos.
La colaboración público-privada y la coordinación con los comités de ética refuerzan un sistema que funciona con rigor, pero también con flexibilidad. La AEMPS ha impulsado medidas para reducir plazos de evaluación, como procedimientos acelerados para ensayos tempranos y la participación en iniciativas europeas de vía rápida.
Además, la integración plena en el sistema europeo CTIS ha permitido digitalizar procesos y mejorar la eficiencia. Todo ello convierte a España en un socio preferente para la investigación clínica internacional y garantiza que los pacientes puedan acceder antes a tratamientos innovadores.
Más allá de las cifras, este liderazgo refleja una apuesta sostenida por la salud pública, el conocimiento y el futuro de la medicina.