Nunca mejor aplicable al Gobierno de España que ha elegido un Cuerpo para que intente arreglarle las cuentas y un alma dispuesta a que no cuadren. Como ya advirtió San Pablo: hago lo que no quiero y que quiero es precisamente lo que no hago… con este desasosiego no puede vivirse mucho tiempo salvo que uno de los dos que empujan se proclame vencedor del otro cuanto antes.
En las contiendas entre el cuerpo y el alma, suele ser el alma quien más destaca por su ejemplaridad y trascendencia… aunque hay almas también maleducadas que llevan al cuerpo por mal camino, como en este caso se pretende. Todo reino dividido perecerá, pero el nuestro no perece por más trenes que descarrilen, danas que nos inunden, corrupciones que le salpiquen o mentiras envueltas en papel de seda que pretendan una esquizofrenia colectiva.
Este Cuerpo de exageradas cuentas parece buenecito, pero el sólo hecho de ser vicepresidente en una galimatías ostentosa, perjudicará, si las tiene, sus buenas intenciones.
Hoy es domingo de ramos: palmas y olivos… hasta que llega el viernes santo.