La escritora y actriz Elvira Mínguez ha sido reconocida con el Premio Primavera de Novela 2026 por su obra La educación del monstruo, una historia que invita a mirar de frente los miedos individuales y colectivos. Más allá del galardón, su mensaje ha resonado con fuerza: el verdadero peligro no siempre es visible. Para ella, el mayor enemigo de nuestro tiempo es la deshumanización.
Durante la presentación de su novela, la autora reflexionó sobre esos “monstruos” que acechan a la sociedad actual. Algunos son evidentes, como la mentira o la necedad, pero otros se esconden en gestos cotidianos y en actitudes que pasan desapercibidas. Son precisamente esos los más peligrosos. La pérdida de empatía, la indiferencia ante el dolor ajeno o la normalización de ciertas injusticias configuran, según Mínguez, un escenario preocupante.
La escritora no rehúye tampoco de sus propios miedos. De hecho, reconoce que el miedo ha sido una de las emociones que más han marcado su vida. Un sentimiento que, si no se gestiona, puede volverse paralizante. Esa dimensión personal se traslada a su obra, que nace de una experiencia íntima relacionada con la maternidad y el deseo de proteger, incluso a través del temor.
Además, Mínguez lanza una advertencia clara sobre el impacto de las pantallas en las nuevas generaciones. Considera que existe un reto urgente: lograr que los niños conecten con la vida real y no solo con la digital. Para ella, cuidar a la infancia es esencial, porque en ella se construye el futuro.
La educación del monstruo no es solo una historia, sino un viaje emocional que atraviesa distintas épocas y realidades. La novela se mueve entre la España de los años 70 y la Alemania de los 60, reflejando el fenómeno de la emigración española en busca de oportunidades. Un contexto que la autora conoce de cerca, ya que forma parte de su propia historia familiar.
Este trasfondo histórico permite abordar temas como el desarraigo, la identidad y las condiciones de vida de quienes tuvieron que marcharse. Mínguez pone el foco en las experiencias humanas detrás de los grandes movimientos sociales, recordando que cada cifra esconde una historia personal.
Otro de los pilares de la obra es el papel de la mujer. A través de sus personajes femeninos, la autora reivindica su capacidad de resistencia y su papel fundamental en la sociedad. Sin embargo, también advierte de la fragilidad de los avances logrados. En su opinión, los derechos conquistados no están garantizados y pueden verse amenazados si no se defienden activamente.
La novela también aborda cuestiones complejas como el abandono, el maltrato o los abusos, explorando sus consecuencias desde una perspectiva profundamente humana. Todo ello con una mirada que invita a la reflexión, sin caer en el juicio fácil.