Abelardo de la Espriella ha tomado posesión este viernes como presidente de Colombia durante una ceremonia en la ciudad de Cali, en el departamento de Valle del Cauca, y a la que se han ausentado el presidente saliente Gustavo Petro y el excandidato por el Pacto Histórico, Iván Cepeda.
El dirigente ultraderechista ha prestado así juramento «al pueblo colombiano» para encabezar la Jefatura del Estado durante los próximos cuatro años, hasta 2030.
El acto ha contado con la presencia del rey de España, Felipe VI, los presidentes de Argentina, Javier Milei; Ecuador, Daniel Noboa; Chile, José Antonio Kast, y otros dirigentes, como el ministro de Exteriores de Bolivia, Héctor Huanca.
El mandatario ha reivindicado el comienzo de una nueva etapa marcada por la recuperación del orden, el fortalecimiento de la autoridad del Estado y una profunda «regeneración nacional», durante su discurso de investidura en el Cantón Militar Pichincha, en Cali.
El mandatario ha presentado su llegada al poder como el cierre de un período de «resignación nacional» y el inicio de un proyecto destinado a transformar las instituciones, reforzar la seguridad y recuperar la confianza en la economía y en el Estado colombianos.
«Ha comenzado el tiempo de la recuperación del orden, la autoridad y la libertad», ha proclamado ante los asistentes, antes de asegurar que ejercerá la Presidencia para el conjunto de los colombianos, incluidos quienes no respaldaron su candidatura en las elecciones.
En este sentido, De la Espriella ha insistido en que su Gobierno estará basado en principios y ha llamado a superar la confrontación política. «En el gobierno que hoy comienza no hay espacio para la intransigencia. Todo lo contrario. Llego con el ánimo de convocar a todos mis compatriotas», ha afirmado.