El Ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 (¡Cuánto despliegue de trabajo!), pasa desapercibido como mariposa de colección. Teniendo tan a mano un buen cocido madrileño, le sería recomendable su ingesta para conseguir, intentarlo al menos, un lucimiento adecuado a su alto oficio. Sobre la mesa del Consejo de Ministros no debe destacar tanto su pusilánime entereza…
Sin embargo, este fornido personaje seguro que ha de tener méritos sobresalientes ya que los de la izquierda, y aún los de más allá que no se saben dónde terminan, le quieren proponer como Cabeza de Grupo, viendo su destacado entusiasmo. Sin quererme entrometer, valoro la buena y esperanzada elección: un ministro de cuota, puede resurgir de sus cenizas hasta la conquista de nuevos fracasos a los que sumar la suma de lo que no ha podido sumarse. La señora, hasta ahora voz cantante y desafinante de los asociados, se desvincula del servicio, ¡válgame Dios!, dejando tan alto el listón que mucho ha de crecer el elegido.
Buenas suerte señor Ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. A ver si consigue desprenderse algo de su mucha responsabilidad que debe ser, seguramente, la causa de su frágil apariencia.