El Tribunal Supremo de Estados Unidos respaldó este lunes la orden ejecutiva de Donald Trump. La norma restringe el voto por correo antes de las elecciones de medio mandato de noviembre. Los magistrados votaron seis contra tres, siguiendo la división ideológica del tribunal. Con ese respaldo, anularon el bloqueo que una jueza federal de Massachusetts impuso en junio. Esa medida judicial frenaba partes clave de la orden en California y otros 22 estados.
Esa misma jueza, Indira Talwani, dictó después otro fallo que mantiene la orden bloqueada a nivel nacional en un caso distinto. Se espera que la decisión del Supremo beneficie también a la Administración en ese frente. Trump podría empezar así a aplicar la medida, aunque el litigio seguirá abierto en tribunales inferiores. El propio fallo advierte de que su alcance es provisional y no garantiza que las actuaciones del Gobierno para desarrollarla resulten legales.
La fiscal general de Nueva York, Letitia James, calificó la decisión de duro golpe. Nueva York es uno de los estados que impugnó la orden. James avisó de que este revés no será la última palabra y defendió el derecho al voto como algo que ningún gobierno debería poner en riesgo, añadiendo que su equipo estudia ya nuevas vías legales.
Las juezas liberales Sonia Sotomayor y Ketanji Brown Jackson firmaron sendos votos discrepantes. Sotomayor reprochó a la mayoría no pronunciarse sobre si Trump tiene autoridad legal para intervenir en la organización estatal de las elecciones. Advirtió de que el fallo solo aplaza esa discusión, sin resolverla.
Jackson, por su parte, criticó que el tribunal se apoyara en un argumento técnico. A su juicio, Talwani actuó demasiado pronto, antes de que las agencias federales prepararan planes concretos de aplicación en los 23 estados. Según su lectura, la mayoría perdió de vista el verdadero propósito de la Casa Blanca. Ese objetivo sería sembrar desorden en el proceso electoral antes de noviembre, a cambio de su aval judicial.