Un informe interno del antiguo Centro Superior de Información de la Defensa (CESID), fechado el 5 de febrero de 1982, dio credibilidad a informaciones procedentes de entornos militares que apuntaban a una supuesta reunión confidencial entre el entonces rey Juan Carlos I y el teniente general Jaime Milans del Bosch, uno de los principales condenados por el intento de golpe de Estado del Golpe de Estado del 23 de febrero de 1981.
La nota, redactada apenas dos semanas antes del inicio del juicio, recogía comentarios surgidos en “ambientes castrenses de la capital” que daban por “seguras” varias entrevistas discretas entre el monarca y algunos de los militares procesados. Según ese documento, en esos círculos se aseguraba que el objetivo de tales contactos sería evitar que la Corona resultara perjudicada durante la vista oral.
El texto alude también a la posibilidad de que “alguien muy importante de la Casa Real” hubiera mantenido conversaciones con el general Alfonso Armada para “matizar comportamientos” de cara al proceso judicial. No se precisan identidades ni detalles sobre ese supuesto encuentro.
En el caso de Milans del Bosch —quien sacó los tanques a las calles de Valencia la noche del golpe— el informe señala que habría exigido tratar directamente con el jefe del Estado, sin intermediarios. El documento subraya que estas informaciones no procedían de rumores populares, sino de sectores militares concretos y limitados, algunos integrados en estructuras castrenses.
El informe no confirma los hechos ni aporta pruebas de que esas reuniones se produjeran, pero sí deja constancia de que los servicios de inteligencia consideraron aquellas versiones lo suficientemente relevantes como para registrarlas en sus archivos internos en un momento especialmente delicado para la estabilidad institucional del país.