El Museo Reina Sofía ha desaconsejado “rotundamente” el traslado del Guernica, la obra más emblemática de Pablo Picasso, ante la petición del Gobierno vasco de exhibirla temporalmente en el Museo Guggenheim Bilbao. El informe técnico advierte de que las vibraciones inevitables del transporte podrían causar “nuevas grietas, levantamientos y pérdidas de la capa pictórica”, comprometiendo seriamente su conservación.
Según el documento, la pintura se encuentra actualmente estable gracias a un “riguroso control de las condiciones ambientales”. Sin embargo, su gran formato, los materiales empleados y los daños acumulados la hacen extremadamente vulnerable. Por ello, concluye que “se desaconseja rotundamente su traslado”, subrayando que cualquier movimiento supondría un riesgo elevado para la integridad de la obra.
El informe también destaca la complejidad técnica del Guernica, cuya comprensión exige analizar el proceso creativo de Picasso y los materiales utilizados. La tela, compuesta por lino y yute, presenta múltiples capas de pintura con diferentes densidades, además de un dibujo previo a carboncillo. Esta estructura heterogénea aumenta su sensibilidad a factores externos como vibraciones o cambios físicos.
Uno de los aspectos clave en su deterioro ha sido su intensa historia de traslados, especialmente durante su estancia en el Museum of Modern Art. Entre 1943 y 1957 fue sometido a varias restauraciones, incluyendo la consolidación de la capa pictórica con cera-resina. Tras nuevos viajes por Estados Unidos, se decidió no moverlo más hasta su regreso a España, decisión que contó con el respaldo del propio Picasso.
Estudios recientes han confirmado numerosas “alteraciones” en la obra, como grietas, microfisuras y tensiones en el lienzo derivadas de manipulaciones pasadas. Además, análisis químicos han identificado materiales que incrementan su fragilidad, haciendo que la pintura sea más propensa a “craquelarse con el paso del tiempo”. También se han detectado daños como manchas, pérdidas de material e incluso restos de actos vandálicos sufridos en el pasado.
Pese a estos informes, el Gobierno vasco mantiene su petición de traslado con motivo de una conmemoración histórica. La consejera Ibone Bengoetxea ha señalado que la cuestión “no se debe despachar con un no”, ya que, a su juicio, no es solo un debate técnico, sino también “una cuestión de memoria, reconocimiento y reparación”. Así, el futuro del Guernica sigue generando tensión entre criterios de conservación y demandas simbólicas.