El PSOE maneja encuestas internas que apuntan a un empate técnico con el PP en las elecciones autonómicas de Castilla y León previstas para este domingo. Según estos datos, el resultado final dependerá de un número muy reducido de votos y del reparto de los últimos escaños en varias provincias donde se espera una competencia muy ajustada.
En el escenario más favorable para los socialistas, el partido podría alcanzar entre 29 y 30 procuradores, mejorando ligeramente los 28 actuales. En el peor de los casos, el PSOE podría caer hasta los 26 representantes. La clave estaría en tres o cuatro escaños que aún se disputan entre PSOE, PP e incluso Vox, lo que podría cambiar completamente la lectura política del resultado.
Dentro del partido existe cautela. Aunque mejorar el número actual de escaños sería considerado un alivio tras los malos resultados en otras comunidades, varios dirigentes reconocen que ese avance solo serviría para “salvar la honra” si no abre la puerta a formar gobierno. El posible crecimiento del bloque formado por PP y Vox complica seriamente esa posibilidad.
El ascenso de Vox preocupa especialmente a los socialistas, que admiten que el partido de Santiago Abascal está ganando apoyo en zonas obreras y mineras, tradicionalmente vinculadas al voto socialista. Si Vox supera el 20% de los votos, podría debilitar al PP, pero también restar apoyos al propio PSOE.
En Ferraz consideran que la campaña electoral no ha alterado de forma significativa el equilibrio entre bloques, aunque los sondeos internos detectan una mayor movilización del votante socialista y un ligero repunte de Vox a costa del PP. El candidato del PSOE, Carlos Martínez, ha aumentado su nivel de conocimiento público y ha logrado igualar en valoración al actual presidente autonómico, Alfonso Fernández Mañueco.
La campaña ha estado marcada además por el contexto internacional y el mensaje del “No a la guerra” impulsado por Pedro Sánchez. El presidente del Gobierno ha presentado al PSOE como un partido comprometido con la paz frente a la posición de PP y Vox, y ha contado en los últimos actos con el respaldo del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, en un cierre de campaña que busca simbolizar la imagen de “dos hombres de paz”.