El papa Francisco

11 de diciembre de 2024
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El Papa Francisco durante la proclamación de nuevos santos de la Iglesia Católica en la Jornada Mundial de las Misiones 2024 | Fuente: Stefano Spaziani / EP

Podría decirse que este papa tiene un corazón grande, una salud inquieta y acumula una cadena de años que engalanan el tiempo de la Iglesia.

En la sociedad suele ocurrir lo contrario a lo que sucede en la Iglesia, que se considera más a los mayores por la sabiduría de su experiencia y el equilibrio demostrado de su fe. En cualquier estamento humano sería altamente provechoso que se midieran los años por el esplendor de sus resultados y no tanto por las fechas del calendario. Aunque más provechoso aún sería reconocer las incapacidades llegado el tiempo y la debilidad.

Celestino V y Benedicto XVI, en presencia de Dios cada uno, sintieron sus limitaciones para un gobierno tan exageradamente disperso y mediático como el de la Santa Sede, y decidieron abdicar… Los sucesores de uno y de otro no tuvieron con ellos las mismas bondades.

Por su conducta, dignidad y coherencia estoy seguro que el papa Francisco, llegado el caso, hará lo mismo: conoce muy bien el entramado de agujas y de hilos que bordan cada día el complejo tapiz del Vaticano.

Pedro Villarejo

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