El miedo es la principal razón por la que el 43% de las mujeres en España no acude a las pruebas de cribado de cáncer de cérvix, según un estudio internacional. A este factor se suman obstáculos logísticos y sociales, como los compromisos laborales —citados por el 25%— y las responsabilidades de cuidado de hijos o dependientes, mencionadas por un 15%, que dificultan priorizar la salud.
El informe, realizado en varios países europeos, revela que, pese a la disponibilidad de programas de detección, muchas mujeres siguen sin acudir a estas revisiones clave. Esta situación pone de manifiesto que no basta con ofrecer acceso a la tecnología sanitaria, sino que es necesario abordar también las barreras emocionales y sociales que influyen en la prevención.
Expertos destacan la paradoja de que un cáncer altamente prevenible siga viéndose afectado por el miedo. Subrayan la importancia de normalizar estas pruebas y de trabajar en la concienciación para reducir el rechazo o la ansiedad que generan, factores que continúan alejando a muchas mujeres del sistema sanitario.
El estudio también señala elementos positivos que podrían mejorar la asistencia, como el acompañamiento. Una de cada cuatro mujeres considera clave acudir a la revisión con alguien, y un porcentaje similar afirma haber acompañado a otras, lo que evidencia el papel fundamental del apoyo social en la prevención.
Además, la comunicación con el entorno cercano y las redes de apoyo juegan un papel relevante. Muchas mujeres comparten su experiencia con parejas y amistades, y una mayoría participa activamente ofreciendo apoyo emocional o práctico. Sin embargo, preocupa especialmente la baja asistencia entre las mujeres millennials, que presentan las tasas más altas de inasistencia en comparación con otros grupos de edad.