Los demócratas han ganado el Senado «contra todo pronóstico», según ha proclamado su líder en la cámara alta, Chuck Schumer. Lo ha dicho este jueves en una rueda de prensa, tras confirmarse que el partido controlará las dos cámaras del Congreso de Estados Unidos.
«El alivio está en camino», fue el mensaje que lanzó a los estadounidenses, en cinco palabras. Calificó el resultado de «reordenación generacional del mapa del Senado» y le atribuyó consecuencias históricas, tras vencer en estados tradicionalmente conservadores como Kansas o Texas.
Schumer envió también un aviso a la Casa Blanca ante la amenaza de vetos de Donald Trump. Aseguró que el nuevo Senado abrirá investigaciones, acudirá a los tribunales y enredará al presidente «en una maraña de obstáculos legislativos» si desafía la ley o la voluntad popular.
A su juicio, la victoria se explica por tres pilares que guiarán la acción del partido. El primero es reducir el coste de la vida, sobre todo el de la gasolina, los alimentos y la luz.
El segundo es combatir la corrupción de la Administración republicana. El tercero, acabar con el «caos» exterior e interior.
En este último punto, Schumer exigió el fin de las operaciones bélicas en Irán. Afirmó que los estadounidenses no saben por qué se combate allí y sugirió utilizar el poder presupuestario del Congreso para forzar el fin del conflicto.
«Los días de un Senado sumiso ante Trump se han terminado», dijo el líder demócrata. Subrayó que los ciudadanos no les han dado la mayoría para hacer lo que quieran, sino lo que quiere el pueblo estadounidense.
Recordó que los republicanos tuvieron esa oportunidad hace dos años y, según él, la desperdiciaron por completo.