El Ministerio del Interior aseguró en su momento que no disponía de ningún informe sobre la magnitud de lo que podía ocurrir en Ceuta. Sin embargo, existe un documento extraordinario elaborado el 28 de julio que advertía de un riesgo extremo en la frontera.
El informe, fechado el 28 de julio, se titulaba «Análisis de riesgo sobre posibles entradas irregulares a Ceuta el 30 de julio». La Policía conocía, por tanto, la fecha exacta del aviso con dos días de antelación.
El texto advertía, de forma literal, de un «salto masivo en la valla fronteriza de Ceuta o un cruce a nado» en los últimos días de julio. La previsión apuntaba ya a una entrada de miles de personas.
El propio informe calificaba la situación de riesgo extremo, con riesgo alto específicamente en la zona fronteriza. También anticipaba que la entrada sería masiva y se produciría de forma coordinada.
El 29 de julio, un día antes de la entrada masiva, el documento llegó al Ministerio del Interior, dirigido por Fernando Grande-Marlaska. Pese a ello, el departamento sostuvo públicamente que no contaba con ningún informe sobre la magnitud del riesgo.
Los hechos confirmaron después punto por punto las previsiones del CENIF. Miles de personas cruzaron a nado y saltando la valla, tal y como advertía el documento con antelación.
Pese a la alerta de riesgo extremo, el refuerzo enviado a la frontera resultó claramente insuficiente. Interior envió cinco agentes del GEAS de la Guardia Civil y una patrulla adicional con dos agentes del mismo cuerpo.
A ellos se sumó un furgón con cinco policías nacionales, tres de los cuales estaban todavía en prácticas. En total, doce agentes debieron hacer frente a lo que el propio informe definía como riesgo extremo.
Esta escasez de medios dejó, una vez más, a los agentes desplegados en una situación de vulnerabilidad ante un riesgo que el Ministerio del Interior ya conocía de antemano.