El dolor lumbar es una de las principales causas de discapacidad en el mundo y afecta a uno de cada cuatro adultos en EE UU. A pesar de la gran cantidad de tratamientos disponibles, un estudio publicado en BMJ Evidence-Based Medicine indica que no hay pruebas sólidas de que la mayoría sean realmente efectivos. Investigadores revisaron 301 ensayos aleatorizados que comparaban 56 tratamientos no invasivos con placebos y concluyeron que los beneficios de la mayoría de las terapias son marginales.
Según el estudio, solo los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno y la aspirina, mostraron eficacia en la reducción del dolor lumbar agudo. Para el dolor crónico, se identificaron cinco tratamientos con cierto nivel de efectividad: el ejercicio, la manipulación de la columna vertebral, el vendaje de la zona lumbar, los antidepresivos y las cremas de calor. Sin embargo, la mejoría observada fue mínima. «La gran conclusión de este trabajo es que el dolor lumbar es excepcionalmente difícil de tratar», señaló Steve Davidson, investigador de la Universidad de Nueva York.
El ejercicio demostró ser útil para el dolor lumbar crónico, pero su impacto fue limitado. En una escala de dolor de 0 a 100, la reducción promedio fue de solo 7,9 puntos, un cambio que muchos médicos consideran clínicamente insignificante. «Si te digo: ‘¿Y si pudiera conseguir que de ese 7 pasaras a un 6,3? ¿No sería genial?’ No realmente. Y ese es el tamaño del efecto», explicó Prasad Shirvalkar, experto en medicina del dolor de la Universidad de California en San Francisco.
Los hallazgos del estudio coinciden con la experiencia de especialistas como David Clark, de la Universidad de Stanford, quien afirmó que la mayoría de los tratamientos ofrecen resultados limitados. «Casi nada de lo que probamos funciona muy bien para los pacientes», dijo. No obstante, algunos médicos consideran que el estudio confirma que ciertas terapias pueden proporcionar un alivio moderado.
En cuanto a los AINE, Shirvalkar subrayó que existen varios tipos, y muchos pacientes podrían beneficiarse de probar diferentes opciones antes de descartarlos. Además, aunque el efecto del ejercicio sobre el dolor es modesto, su práctica sigue siendo recomendable por sus múltiples beneficios, como mejorar la movilidad y la fuerza muscular, además de reducir el impacto del dolor en la vida diaria.
El estudio también reveló que el paracetamol no tiene efectos significativos sobre el dolor lumbar agudo. Además, para muchos tratamientos, las pruebas eran “no concluyentes” debido a la escasez de participantes en los ensayos o a problemas metodológicos. Sin embargo, esto no implica que sean ineficaces, sino que se necesitan estudios mejor diseñados para evaluar su impacto real.
Algunos tratamientos, como el calor, el masaje y la acupresión, mostraron una reducción del dolor de alrededor de 20 puntos en la escala de 100, aunque las pruebas eran de baja certeza. A pesar de la falta de evidencia sólida, los médicos sugieren que los pacientes prueben opciones accesibles y de bajo riesgo. «Es barato, accesible y casi no causa daño», afirmó Shirvalkar. Davidson concluyó que estos resultados ofrecen una base para seguir investigando y explorando nuevas formas de tratar el dolor lumbar.