El cribado de cáncer de mama en España permanece por debajo de las cifras previas a la pandemia, con un descenso notable en la participación de mujeres de 50 a 69 años: en 2023, solo el 68% se realizó una mamografía, frente al 81,5% de 2017. Esta reducción no responde a un abandono total de la prueba, sino a dificultades para mantener la periodicidad y continuidad necesarias para que los programas de detección precoz sean efectivos.
Las desigualdades sociales han aumentado de forma preocupante, situando a las mujeres de grupos más desfavorecidos en coberturas de entre el 60% y el 62%, mientras que los estratos más favorecidos mantienen niveles cercanos al 75-77%. Una tendencia similar se observa en la detección del cáncer de cuello de útero, donde las tasas de citología aún no han recuperado los niveles de estabilidad cercanos al 80% registrados antes de 2017.
En cuanto al virus del papiloma humano (VPH), los datos indican una fase de implantación incipiente, ya que solo el 25,6% de las mujeres de 35 a 65 años se ha realizado la prueba en los últimos cinco años. Al igual que en otros cribados, persisten brechas territoriales y sociales significativas que deben abordarse para asegurar que la estrategia de detección sea equitativa en todo el país.
Por otro lado, el cribado de cáncer colorrectal muestra un avance sostenido desde 2009, alcanzando en 2023 una cobertura del 38,7% en la población de 50 a 69 años gracias a la implantación de programas poblacionales. Sin embargo, el informe destaca que todavía queda mucho camino por recorrer, dado que más del 45% de la población de este grupo de edad asegura no haberse realizado nunca la prueba, detectándose proporciones mayores entre personas nacidas en el extranjero y colectivos vulnerables.
Ante esta evidencia, el Ministerio de Sanidad ha subrayado la urgencia de fortalecer las estrategias de detección precoz para garantizar que las pruebas lleguen a todos los ciudadanos, independientemente de su origen o estatus socioeconómico. El organismo reafirma su compromiso de homogeneizar los programas en todo el Sistema Nacional de Salud, poniendo el foco en eliminar las barreras que impiden el acceso a los grupos con mayores dificultades de seguimiento