El centro de detención de inmigrantes de Florida conocido como ‘Alligator Alcatraz’, situado en pleno entorno pantanoso de los Everglades, ha sido cerrado tras casi un año de actividad. Así lo ha anunciado el gobernador del estado, Ron DeSantis, que ha enmarcado la medida dentro del carácter temporal con el que, según ha defendido, fue concebido el complejo.
El centro, rodeado de zonas habitadas por caimanes y otras especies salvajes, fue construido en apenas ocho días y llegó a convertirse en uno de los símbolos más controvertidos de la política migratoria estatal en Estados Unidos. Su puesta en marcha generó una fuerte atención mediática desde el primer momento.
Según ha explicado DeSantis, la instalación se creó para reforzar la política migratoria y apoyar las operaciones de detención y deportación en el país. El gobernador ha afirmado que el centro ha cumplido su función y ha destacado la colaboración con las autoridades federales en materia de control migratorio.
Con el cierre ya ejecutado, las personas que permanecían en el recinto y estaban pendientes de deportación han sido trasladadas a otras instalaciones federales. El desmantelamiento se ha llevado a cabo después de que a principios de junio se anunciara un cierre temporal debido al inicio de la temporada de tormentas en la región.
El propio gobernador ha señalado que el estado ha participado en decenas de miles de deportaciones en los últimos meses, en el marco de su estrategia de endurecimiento de la política migratoria.
El centro también ha sido objeto de críticas constantes por parte de organizaciones de derechos civiles, que denunciaban las condiciones en las que se encontraban los internos. Además, colectivos medioambientales habían alertado del impacto de la instalación en los ecosistemas de los Everglades.
Ahora, tras su cierre, se abre una nueva etapa en la que se espera la revisión del funcionamiento del centro y de sus consecuencias tanto sociales como ambientales.