El consumo de bebidas energéticas se ha extendido significativamente en España, afectando a un 25 % de la población, con un uso diario en casi la mitad de los casos. Según el odontólogo Antonio Longo, de Sanitas Dental, el principal problema reside en la acidez constante de estos productos, que provoca un ciclo de erosión del esmalte dental difícil de recuperar si no se interrumpe la ingesta.
Además de los daños bucodentales, que suelen manifestarse como sensibilidad al frío o molestias, estas bebidas esconden riesgos sistémicos derivados de su alta concentración de cafeína. Expertos señalan la aparición de cuadros de ansiedad, insomnio, irritabilidad y trastornos digestivos como acidez o náuseas, síntomas que se intensifican especialmente cuando se consumen en ayunas o de forma prolongada.
Un factor de especial preocupación para los especialistas es la frecuente mezcla de estas sustancias con alcohol. Esta combinación no solo aumenta los riesgos para la salud, sino que enmascara la sensación real de cansancio o embriaguez, lo que puede llevar a un consumo excesivo sin que el individuo sea consciente de su nivel de intoxicación.
Para prevenir complicaciones, los expertos recomiendan limitar su ingesta a momentos puntuales y evitar el hábito de sorberlas durante horas, lo que prolonga la exposición ácida. Asimismo, aconsejan enjuagarse con agua tras su consumo y, en caso de que estas bebidas formen parte de la rutina diaria para estudiar o trabajar, consultar a un profesional para buscar alternativas más saludables.