El uso de audífonos podría convertirse en una herramienta importante para reducir el riesgo de demencia en personas con epilepsia y pérdida auditiva. Así lo sugiere un estudio presentado en el Congreso de la Academia Europea de Neurología (EAN), que apunta a un beneficio específico para este grupo de pacientes, aunque no observa el mismo efecto en otras enfermedades neurológicas o crónicas.
La investigación, desarrollada por especialistas del Hospital Universitario de Zúrich y la Universidad de Liverpool, analizó los historiales médicos electrónicos de más de 250 millones de pacientes. Los científicos compararon la evolución de personas con pérdida auditiva que utilizaban audífonos con la de otras con características similares que no hacían uso de estos dispositivos, evaluando además diferentes patologías asociadas.
Los resultados mostraron que los adultos con epilepsia y pérdida auditiva que utilizaban audífonos presentaban un 23% menos de riesgo de desarrollar demencia. En términos prácticos, esta diferencia supone una reducción absoluta del riesgo de 2,7 puntos porcentuales en un periodo de cinco años, equivalente a prevenir un caso de demencia por cada 37 personas que emplean estos dispositivos.
Los investigadores consideran que este efecto podría estar relacionado con la denominada reserva cognitiva, es decir, la capacidad del cerebro para compensar los daños producidos por el envejecimiento o determinadas enfermedades. En las personas con epilepsia, esta reserva suele estar más comprometida, por lo que mejorar la capacidad auditiva podría aliviar parte del esfuerzo que realiza el cerebro para procesar los sonidos.
Además, recuerdan que la epilepsia puede acelerar el deterioro cognitivo, afectar a regiones cerebrales implicadas en la audición y verse influida por algunos tratamientos farmacológicos que perjudican la capacidad auditiva. Por ello, los autores plantean incorporar evaluaciones auditivas de forma rutinaria en el seguimiento de estos pacientes, con el objetivo de detectar precozmente la pérdida de audición y favorecer un tratamiento que pueda contribuir a proteger la salud cerebral.