El Pleno del Congreso ha convalidado este jueves el decreto ley del Gobierno de ayudas fiscales para paliar las consecuencias económicas de la guerra en Irán, con el único voto en contra de Vox, la abstención del PP y Podemos y el apoyo del resto del hemiciclo.
Como todo decreto ley, el texto estaba en vigor desde su aprobación por el Consejo de Ministros, esto es desde el pasado viernes, 20 de marzo, pero tenía que convalidarse en el Congreso en un plazo de 30 días y la Cámara Baja lo ha hecho este jueves. El hemiciclo también ha aprobado tramitar el decreto como proyecto de ley.
El decreto supone un conjunto de 80 medidas que movilizará 5.000 millones de euros. En concreto, el Real Decreto-ley recoge la reducción del 21% al 10% del IVA de los carburantes, la electricidad, el gas natural, briquetas y ‘pellets’, al tiempo que se congela el precio máximo de venta del butano y el propano y se recupera la bonificación en un 80% de los peajes eléctricos para la gran industria.
Se baja el IVA al 10%, y los impuestos que afectan al precio de la gasolina y el gasoil hasta el mínimo que permite la directiva europea. Dentro de la factura de la luz, a la rebaja del IVA se suma la suspensión temporal del Impuesto sobre el Valor de la Producción de Energía Eléctrica (IVPEE), del 7%, y la reducción del Impuesto Especial sobre la Electricidad (IEE) del 5% al tipo mínimo del 0,5%, fijado por la Unión Europea.
La norma incluye la rebaja al nivel mínimo permitido del tipo del impuesto de hidrocarburos y, para los sectores más afectados, incluyendo transportistas, agricultores, ganaderos y pescadores, se establece una ayuda de 20 céntimos por cada litro de gasóleo profesional empleado en su actividad. La ayuda será abonada por la Agencia Tributaria y las administraciones forales correspondientes en País Vasco y Navarra.
A ello se suma una ayuda equivalente para la compra de fertilizantes con el fin de que «esos sectores tan importantes puedan capear esta crisis y para contener todo lo posible los precios de la cesta de la compra», ha apuntado el presidente.
El plan de respuesta del Gobierno al impacto de la guerra en Irán incluirá la prohibición a las empresas de acometer despidos objetivos por efectos económicos derivados del conflicto en Oriente Próximo y también para aquellas compañías que reciban ayudas públicas relacionadas con la guerra.
También se dota de mayores capacidades de supervisión y sanción a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) para que ninguna empresa que reciba las ayudas contempladas en el plan de respuesta a la guerra en Irán se beneficie de la misma. Además, en este paquete de medidas se incluye un mayor control de los márgenes empresariales de las empresas de suministro de combustible.
En concreto, el Gobierno de coalición ha acordado reforzar la supervisión de los márgenes de estas empresas a través de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), así como la habilitación al Consejo de Ministros para establecer limitaciones a sus beneficios.
Por otro lado, el decreto incluye un paquete de deducciones fiscales para impulsar el autoconsumo energético y las bombas de calor.
Estas deducciones, vía Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF), se dirigirán a la instalación de placas solares, así como a puntos de recarga, bombas de calor o climatización de edificios, y se enmarcan en ese eje del plan más de «naturaleza estructural». De igual forma, se prevén deducciones en el IRPF del 15% para la compra de vehículos eléctricos y enchufables.