Hoy: 26 de febrero de 2025
Después de que la separación de su dueño prevista para este jueves no se haya llevado a cabo, el cocodrilo Charlie no se ha convertido en el primer animal decomisado bajo la Ley de Protección de Derechos y el Bienestar de los Animales.
El cocodrilo más pequeño del mundo, llamado «Charlie«, tiene nueve años y seguirá viviendo con su propietario, Fran Torres, en Torrijos, en Toledo, después de que los agentes de Cites (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres), hayan decidido no decomisarlo.
Una decisión tomada después de que Torres y su letrada hayan insistido en advertir a los agentes de las irregularidades que veían en el proceso y de las consecuencias que podría tener para este animal su traslado.
A pesar de todo, la situación de Charlie y Fran sigue siendo incierta debido a que el proceso continúa y no están seguros de si se presentará una denuncia por desacato. Sin embargo, Torres ha reiterado que en ningún momento ha impedido a los agentes entrar al lugar donde se encontraba el cocodrilo.
«En ningún momento han querido hablar con nosotros ni entrar en razón. Ni siquiera nos han dicho qué animales se querían llevar. Es mi mascota. No solo yo lo voy a pasar mal sino que él va a acabar muriendo», ha razonado el dueño de Charlie.
Fran Torres, que regenta una tienda de animales exóticos –un «centro autorizado«, ha insistido–, ha explicado que los agentes no solo pretendían llevarse a Charlie, sino que contaban con una lista de hasta una veintena de sus animales, incluidas otras especies como serpientes o geckos, aunque ha comentado en declaraciones a los medios que los agentes no le han revelado qué animales en concreto iban a decomisarle.
«Como persona imputada en esto tengo ese mínimo derecho a que me digan qué animales son los que quieren. Mi cocodrilo es mi mascota, llevo nueve años con él y tener que entregarlo a unas autoridades sin que me den ningún tipo de razón…», ha lamentado, señalando además que la competente en esta materia es la Administración regional, cuya autorización no le han presentado.
El dueño de Charlie ha insistido en que si su cocodrilo es trasladado «va a morir» porque un movimiento así para él es «una locura«. «Ya solo con el transporte que le hicimos nosotros, que son 100 ó 200 metros, a una instalación mucho mejor, que nos ha costado un dineral hacerla y está adaptada al doble de capacidad que este animal necesita, hizo que estuviera un mes sin comer», ha expuesto.
Por ello, se ha preguntado si esta ley «realmente es bienestar animal», pidiendo que dejen que «los propietarios de estos animales anteriores a esta ley podamos seguir manteniendo nuestras mascotas hasta la muerte del animal sin poderlo ceder, sin poderlo criar, pero poder mantenerlo, porque son nuestras mascotas y son parte de nuestra familia también».