La tensión política en Perú continúa creciendo tras las elecciones presidenciales. El candidato de izquierda Roberto Sánchez ha dado un nuevo paso en su estrategia para cuestionar los resultados al solicitar la anulación de los votos emitidos en las oficinas consulares del país en el extranjero. La medida llega en un contexto marcado por una ajustada diferencia de votos y por las denuncias que su formación viene realizando desde el cierre de las urnas.
Según ha explicado Sánchez, la petición se basa en supuestas irregularidades relacionadas con cambios introducidos durante el desarrollo del proceso electoral en el exterior. El dirigente considera que estas modificaciones habrían afectado las garantías necesarias para asegurar la transparencia de la votación. Por este motivo, ha solicitado a las autoridades electorales que revisen la validez de los sufragios emitidos en las representaciones diplomáticas peruanas repartidas por distintos países.
La controversia también ha alcanzado al Ministerio de Relaciones Exteriores. Desde el entorno de Sánchez se han presentado acusaciones contra responsables de la cartera por una presunta gestión inadecuada de la logística y la custodia de los votos de los ciudadanos residentes fuera de Perú. Sin embargo, el Gobierno y las autoridades implicadas han rechazado de forma contundente cualquier insinuación de manipulación o interferencia en el proceso.
El escenario político se vuelve aún más complejo porque esta no es la primera vez que el candidato intenta impugnar partes de la elección. Varias apelaciones anteriores ya fueron rechazadas por falta de pruebas suficientes. Mientras tanto, el recuento de votos sitúa a la candidata conservadora Keiko Fujimori con una ventaja de más de 40.000 sufragios.
A la espera de la decisión de los organismos electorales, el debate sobre la legitimidad del proceso continúa alimentando la polarización política en un país que sigue buscando estabilidad tras unas elecciones especialmente disputadas.