El físico belga Francis Halzen ha ganado el Premio Nobel de Física 2026. La Real Academia Sueca de Ciencias reconoce sus contribuciones al observatorio de neutrinos IceCube y el descubrimiento de neutrinos de alta energía de origen astrofísico.
Halzen, nacido en Tienen (Bélgica), sentó las bases de un nuevo tipo de astronomía. Su propuesta era usar el hielo glaciar del Polo Sur como trampa para los neutrinos, unas partículas muy esquivas.
De esa idea nació IceCube, un observatorio capaz de rastrear neutrinos que se originan en el cosmos lejano. Ocupa un kilómetro cúbico de hielo en la Antártida.
El detector funciona de forma indirecta. Registra los destellos de luz que se producen cuando un neutrino choca con el núcleo de un átomo del hielo.
La construcción de IceCube comenzó en 2005 y el observatorio está operativo desde 2010. Fue entonces cuando empezó a recoger datos.
En 2013, el equipo anunció la detección de neutrinos cósmicos de alta energía procedentes de más allá de la Vía Láctea. Era la primera vez que se observaba este tipo de señal.
Halzen, profesor de la Universidad de Wisconsin-Madison, dirige el proyecto como investigador principal.
El comité del Nobel considera que su tenacidad y su visión científica han abierto el camino a un nuevo tipo de astronomía. Esa es la valoración de Mark Pearce, presidente del comité de Física.
Halzen nació en 1944 y se doctoró en la Universidad de Lovaina en 1969. Recogerá el premio en la ceremonia del 10 de diciembre.