La política local de Móstoles vive días de tensión tras la publicación de una información que señala al alcalde, Manuel Bautista, por una presunta acusación de acoso sexual formulada por una concejala. El regidor ha salido al paso con un mensaje firme: no dimite, defiende su presunción de inocencia y sostiene que se ha construido un relato que, en sus palabras, “no se corresponde con la realidad”.
La noticia, difundida por El País, ha generado un fuerte impacto político y mediático. Sin embargo, Bautista insiste en que no existe, a día de hoy, una acusación formal por la vía judicial ni un procedimiento interno abierto dentro de su partido. En este contexto, el alcalde considera que una información periodística, por sí sola, no justifica una decisión tan grave como abandonar el cargo.
En una comparecencia ante los medios, Manuel Bautista ha subrayado que ninguno de sus concejales le ha solicitado que dé un paso atrás. A su juicio, este respaldo se explica por la ausencia de actuaciones oficiales contra él. Según ha señalado, la vía judicial no se ha iniciado y el asunto ha sido archivado en el Comité de Derechos y Garantías, lo que refuerza su posición de mantenerse al frente del Ayuntamiento.
El alcalde ha querido marcar una línea clara entre una denuncia formal y una acusación difundida en el ámbito mediático. “No hay una acusación como tal”, ha recalcado, insistiendo en que cualquier valoración política debe basarse en hechos contrastados y no en interpretaciones o relatos incompletos. Su mensaje busca trasladar serenidad y evitar que el debate se desplace al terreno de la condena previa.
Bautista también ha reivindicado el derecho a defenderse en los cauces adecuados y ha advertido del riesgo de dañar reputaciones sin resoluciones firmes. En su intervención, ha insistido en que respeta el trabajo periodístico, pero considera insuficiente una publicación para exigir responsabilidades políticas de este calibre.
El caso ha reabierto un debate recurrente en la vida pública: dónde situar el equilibrio entre responsabilidad política y presunción de inocencia. En los últimos años, muchas instituciones han optado por exigir dimisiones ante la mera aparición de acusaciones, mientras que otras defienden esperar a que existan resoluciones judiciales o internas.
En Móstoles, la situación mantiene en vilo tanto al equipo de gobierno como a la oposición, que observa con atención los próximos pasos. Por ahora, el alcalde se mantiene firme en su decisión y recalca que seguirá trabajando con normalidad. Su postura conecta con una parte de la ciudadanía que reclama prudencia, pero también genera críticas entre quienes consideran que los cargos públicos deben asumir un plus de responsabilidad ética, según Europa Press.
Más allá del desenlace, el episodio refleja el impacto político y social que tienen este tipo de informaciones, incluso antes de que exista una investigación formal. La presión mediática, la rapidez del debate público y la polarización hacen que estos casos se conviertan en auténticas pruebas de resistencia institucional.
Mientras tanto, Manuel Bautista insiste en un mensaje clave: seguirá en el cargo, defenderá su inocencia y confía en que los hechos, y no los titulares, acaben marcando el rumbo de esta controversia.