Han pasado diez años desde que el silencio se apoderó de las calles coruñesas de A Pobra do Caramiñal. Aquella madrugada del 22 de agosto de 2016, la vida de una joven madrileña de 18 años se truncó en la oscuridad de una carretera gallega, dejando tras de sí un vacío que el tiempo no ha logrado mitigar. Lo que comenzó como una búsqueda desesperada se transformó en uno de los casos más mediáticos y desgarradores de la crónica negra española, uniendo a la sociedad en un mismo grito pidiendo mayor seguridad y justicia para las mujeres.
La noche de su desaparición, Diana veraneaba en Galicia con su madre y su hermana, y había asistido a las fiestas locales de O Carme dos Pincheiros. Eran las 02:43 de la madrugada cuando se perdió su rastro definitivamente, tras enviar un escalofriante mensaje a un amigo en el que decía: «Me estoy acojonando», alertando de que un hombre la seguía. El misterio se prolongó durante 497 días de angustia, hasta que el intento de secuestro a otra joven en Boiro en Navidad de 2017 condujo a la detención de José Enrique Abuín Gey, alias ‘el Chicle’, quien confesó el crimen y guió a los agentes hasta el cuerpo de la víctima.
El caso desató un terremoto informativo sin precedentes, situando el foco tanto en la ejemplar investigación de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil como en el debate sobre el tratamiento mediático de los crímenes. Tras un intenso juicio celebrado en noviembre de 2019, las pruebas forenses y la reconstrucción de los hechos desmontaron la versión del acusado, culminando en una sentencia histórica dictada por la Audiencia Provincial de La Coruña que lo condenó a prisión permanente revisable por los delitos de asesinato, detención ilegal y agresión sexual.
En el plano social e institucional, el legado de Diana Quer continúa muy presente en la memoria colectiva a través de diversos espacios de recuerdo inaugurados en su honor, como la plaza y el busto en Pozuelo de Alarcón o la escultura en A Pobra do Caramiñal dedicada a las víctimas de la violencia machista. Su recuerdo se mantiene vivo gracias al firme compromiso de su familia. En este décimo aniversario, su padre, Juan Carlos Quer, ha compartido un emotivo mensaje en sus redes sociales en el que destaca que «su legado, evitar la derogación de la pena de prisión permanente revisable, salvará vidas», recordando con emoción que la joven «vivirá siempre en nuestros corazones».