Un hombre de 28 años ha sido detenido en Las Palmas de Gran Canaria acusado de haber estafado más de 62.000 euros a una mujer mediante la conocida modalidad del “familiar en apuros”, un método de engaño que cada vez afecta a más personas en toda España. La investigación, llevada a cabo por la Policía Nacional, permitió descubrir un fraude que se prolongó durante meses y que aprovechó la confianza y el vínculo emocional de la víctima con su entorno familiar.
Todo comenzó en junio de 2025, cuando la mujer empezó a recibir mensajes de una persona que creía que era su sobrino. En esos mensajes, el supuesto familiar le explicaba que atravesaba diferentes problemas personales y económicos y le pedía ayuda urgente. La víctima, convencida de que realmente estaba ayudando a alguien cercano, comenzó a realizar transferencias bancarias y distintas compras para cubrir esas supuestas necesidades.
Entre las excusas utilizadas aparecían gastos relacionados con viajes escolares, tratamientos médicos, ayuda para encontrar vivienda o la compra de objetos personales. Poco a poco, las cantidades fueron aumentando hasta alcanzar una cifra total de 62.755 euros.
La investigación policial permitió descubrir un dato clave: el presunto estafador había trabajado anteriormente como cuidador del sobrino de la víctima. Durante ese tiempo tuvo acceso a información personal y familiar que posteriormente habría utilizado para sostener el engaño durante meses.
Según las pesquisas, el detenido conocía detalles suficientes del entorno familiar como para hacerse pasar de forma convincente por el sobrino. Esa información le permitió generar confianza y evitar sospechas durante mucho tiempo. De hecho, la víctima nunca dudó de la autenticidad de los mensajes porque las peticiones parecían coherentes y cercanas.
La relación laboral del sospechoso con la familia terminó tiempo atrás, ya que, según se ha conocido, algunos familiares no se sentían cómodos con su comportamiento y con sus constantes solicitudes de dinero. Sin embargo, tras ser despedido, el hombre habría aprovechado todos los datos que conocía para continuar acercándose a la familia de forma fraudulenta.
El engaño salió finalmente a la luz durante una reunión familiar, cuando el verdadero sobrino aseguró no saber nada sobre las peticiones económicas realizadas en su nombre. Fue entonces cuando la mujer comprendió que llevaba meses siendo víctima de una estafa.
Este caso vuelve a poner sobre la mesa el crecimiento de las llamadas estafas emocionales, donde los delincuentes utilizan la preocupación, la urgencia y la confianza familiar para manipular a las víctimas. Los expertos recuerdan la importancia de verificar siempre cualquier solicitud económica recibida por mensaje o teléfono, especialmente cuando se pide actuar rápidamente.
Tras concluir las diligencias policiales, el detenido fue puesto a disposición judicial. Mientras tanto, las autoridades insisten en extremar la precaución ante este tipo de fraudes, que cada vez utilizan métodos más sofisticados y personales para engañar a sus víctimas.