La Comisión Europea ha dado un paso importante en la defensa de los derechos del colectivo LGBTIQ+ al anunciar que impulsará una recomendación oficial para que todos los países de la Unión Europea prohíban las llamadas terapias de conversión sexual. Estas prácticas, ampliamente rechazadas por organizaciones de derechos humanos y expertos sanitarios, buscan modificar o reprimir la orientación sexual o la identidad de género de las personas.
La iniciativa llega después de una fuerte movilización ciudadana en toda Europa. Más de un millón de personas firmaron una petición para exigir medidas contundentes contra estas terapias, consideradas dañinas y discriminatorias. Aunque Bruselas no aprobará por ahora una ley vinculante para todos los Estados miembros, sí pretende crear un marco político común que anime a los gobiernos nacionales a actuar y legislar contra estas prácticas.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, fue especialmente clara al afirmar que “las terapias de conversión no tienen cabida en la Unión Europea”. Para Bruselas, la protección de la libertad y la dignidad de las personas LGBTIQ+ forma parte de los valores fundamentales europeos.
Las terapias de conversión llevan años siendo objeto de polémica por el fuerte impacto psicológico y emocional que pueden provocar. Diversos estudios y organismos internacionales alertan de que estas prácticas generan ansiedad, depresión, miedo, pérdida de autoestima e incluso traumas duraderos en quienes las sufren.
Desde la Comisión Europea insisten en que no existe ninguna enfermedad que “curar” en las personas LGBTIQ+. Por ello, consideran que cualquier intento de modificar la identidad o la orientación sexual vulnera derechos fundamentales y alimenta la discriminación.
Además, datos de la Agencia de Derechos Fundamentales de la UE reflejan que cerca del 24% de las personas LGBTIQ+ en Europa afirma haber sufrido algún tipo de práctica relacionada con la conversión sexual. Las cifras son todavía más preocupantes en el caso de las personas trans, donde la incidencia prácticamente se duplica.
La comisaria europea de Igualdad, Hadja Lahbib, defendió que Europa debe ser un espacio donde cualquier persona pueda vivir “libremente y sin miedo”. También destacó que varios países europeos ya han prohibido estas terapias, demostrando que es posible avanzar hacia legislaciones más protectoras.
Aunque algunas organizaciones reclamaban una ley europea obligatoria, la Comisión ha optado por una recomendación política para evitar años de bloqueo institucional. Según explicó Lahbib, la Unión Europea lleva casi dos décadas negociando otras normas de igualdad sin lograr acuerdos definitivos entre todos los países miembros.
Con esta estrategia, Bruselas espera acelerar el proceso y presionar políticamente a los gobiernos para que actúen cuanto antes. La futura recomendación, prevista para 2027, servirá además para compartir buenas prácticas entre los países que ya cuentan con prohibiciones y aquellos que todavía no han dado ese paso.
El mensaje de la Comisión Europea es contundente: las personas deben poder vivir su identidad y su orientación sexual con libertad, respeto y seguridad. Para Bruselas, avanzar hacia una Europa sin terapias de conversión supone también avanzar hacia una sociedad más igualitaria, moderna y comprometida con los derechos humanos.