Una familia con dos hijos de 8 y 10 años ha sido desahuciada este viernes en Vitoria-Gasteiz. Vivían desde hacía 14 años en un piso de la calle Nueva Fuera.
Alrededor de un centenar de personas se concentró desde primera hora para intentar frenar el lanzamiento. La Ertzaintza también se desplegó en la zona ante la protesta convocada.
La comitiva judicial llegó al inmueble pasado el mediodía y cambió la cerradura. Los menores se encontraban entonces en el colegio y los padres permanecían en la calle. No se produjo, por tanto, un desalojo forzoso, según GasteizBerri.
Miembros de la asociación Auzoan Bizi, que conservaban las llaves del piso, intentaron negociar con la comitiva. La propuesta fue rechazada y el procedimiento continuó hasta su ejecución.
Tras el desahucio, el padre explicó a los periodistas que tanto él como sus hijos se encuentran «mal». Reconoció que todavía desconocen qué ocurrirá con ellos en los próximos días.
«No sabemos qué hacer, no tenemos una casa de protección ni nada. Todavía no sabemos dónde ir», lamentó ante la prensa. El Ayuntamiento les ha proporcionado, por ahora, un alojamiento de urgencia en una pensión.
Esa solución solo cubre unos días «Tenemos un hotel para una semana y después…», señaló el padre, visiblemente afectado.
El padre insistió en que la familia siempre pagó puntualmente el alquiler. «Llevo 14 años viviendo aquí y al final el dueño me ha denunciado para echarme a la calle», explicó.
«Tengo los recibos y todo. Nos echan porque el señor quería recuperar el piso. Pagamos cada mes y tengo todas las pruebas», añadió. Según las asociaciones convocantes, el conflicto se originó por la forma de pago.
En 2021 la familia pidió abonar el alquiler mediante transferencia para dejar constancia. El propietario rechazó esa opción y en enero de 2022 llegó la orden de abandonar la vivienda.
La sentencia definitiva había fijado el desahucio para el 9 de julio. Se logró retrasar hasta este viernes gracias a un informe que confirmaba la vulnerabilidad de la familia.
Las asociaciones Auzoan Bizi Etxebizitza Sindikatua y Gasteiz Txiki buscaban paralizar el lanzamiento en la puerta del edificio. De conseguirlo, planeaban negociar de nuevo con el propietario y pedir alternativas a los servicios sociales.
Finalmente, el desahucio se ejecutó según lo previsto. La familia cuenta, por el momento, únicamente con la solución de alojamiento temporal facilitada por el Ayuntamiento.
Este desahucio se produce en un momento de fuerte tensión social por este tipo de casos. Llega apenas unos días después del desalojo de Maricarmen en Madrid, que generó un amplio debate político.