La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha reafirmado su «lealtad absoluta» tanto a Nicolás Maduro como al pueblo venezolano durante un acto oficial en Carabobo. Rodríguez denunció ser objeto de «ataques de mezquindad e irracionalidad» desde que asumió el cargo tras la operación militar estadounidense del pasado enero. En su discurso, priorizó la «estabilidad nacional» por encima de intereses personales, asegurando que su labor carece de ambiciones políticas individuales.
Ante las críticas recibidas por su gestión, la mandataria defendió su compromiso con el proyecto bolivariano y la independencia del país. Rodríguez enfatizó que los riesgos asumidos han sido necesarios para proteger a la nación y a su entorno cercano, declarando con firmeza: «Di un paso al frente y dije que lo hacía por Venezuela, y lo hago por Venezuela». Asimismo, insistió en que su enfoque es de «servicio público desinteresado» y que continuará trabajando sin descanso.
En un intento por proyectar una imagen de consenso, la presidenta encargada hizo un llamamiento a la unidad nacional y al trabajo conjunto entre diversos sectores. Afirmó que el Ejecutivo está dispuesto a sumar esfuerzos para la recuperación del país, señalando que «Venezuela requiere la integración de todas las voluntades». Este mensaje de apertura busca el reconocimiento mutuo entre los actores políticos y sociales en un contexto de alta complejidad interna.
Sin embargo, el tono conciliador se tornó combativo al abordar la disputa territorial con Guyana. Rodríguez calificó de «insólito» que las autoridades del país vecino cuestionen el uso del mapa oficial venezolano que incluye el Esequibo. La mandataria volvió a reivindicar los derechos sobre dicha zona, calificándolos como «históricos e irrefutables» y sosteniendo que su posición está plenamente fundamentada en la legalidad del Acuerdo de Ginebra de 1966.
Por su parte, el presidente de Guyana, Irfaan Ali, ha elevado una protesta formal por el simbolismo utilizado por la mandataria venezolana, concretamente por un broche con el mapa del Esequibo. Ali ha denunciado que este gesto es una «afirmación calculada y provocadora» de una reclamación que ya está en manos de la Corte Internacional de Justicia. Mientras Guyana se ampara en el Laudo de París de 1899, Venezuela mantiene su rechazo a dicho arbitraje, prolongando un conflicto histórico sin resolución a la vista.