El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha suavizado este miércoles su discurso hacia España después de la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara (Turquía). Tras haber cargado duramente contra el Gobierno español durante la reunión, el mandatario aseguró al término del encuentro que España «se ha redimido por completo» por su actitud durante la jornada.
En declaraciones a los medios, Trump reconoció que mantiene diferencias con España, aunque destacó que el país respondió favorablemente a una petición relacionada con nuevas aportaciones dentro del marco de la Alianza Atlántica.
El presidente estadounidense afirmó que España se mostró «muy generosa» al aceptar realizar «numerosos pagos», un gesto que, según dijo, cambió su percepción sobre la posición española durante la cumbre.
«Hoy se ha redimido por completo», señaló Trump, quien añadió que, de no haberse producido ese cambio de actitud, ni siquiera habría querido mantener conversaciones con la delegación española.
El mandatario también destacó el ambiente de unidad vivido entre los aliados y calificó la reunión de la OTAN como un éxito. A su juicio, el encuentro evidenció una mayor cohesión entre los países miembros y permitió reforzar el compromiso con el aumento del gasto en defensa.
Las palabras de Trump contrastan con las pronunciadas apenas unas horas antes, cuando calificó a España de «aliado terrible» y «causa perdida» por negarse a asumir el objetivo de destinar el 5% del PIB a defensa. Incluso llegó a plantear la posibilidad de romper las relaciones comerciales con España y pidió poner fin a cualquier intercambio económico y turístico con el país.
Pese a ese cambio de tono, el presidente estadounidense volvió a insistir en que todos los aliados deberían alcanzar el nuevo objetivo de inversión militar aprobado en la OTAN. Aunque España continúa sin comprometerse con ese porcentaje, Trump se mostró convencido de que terminará sumándose «bastante pronto» al resto de socios que respaldan el incremento del gasto.