La decisión del Ministerio de Sanidad de no incorporar a la financiación pública dos nuevos tratamientos para el alzhéimer en fase inicial ha generado inquietud entre los especialistas en neurología. Los fármacos lecanemab y donanemab, que ya cuentan con autorización para su comercialización en la Unión Europea tras superar la evaluación de la Agencia Europea del Medicamento, seguirán estando disponibles únicamente mediante prescripción privada.
Los neurólogos consideran que esta medida limita las opciones terapéuticas para pacientes que podrían beneficiarse de un retraso en la progresión de la enfermedad. Además, recuerdan que estos medicamentos ya se utilizan desde hace varios años en otros países, como Estados Unidos, donde su aplicación ha permitido acumular experiencia clínica sobre su eficacia y seguridad.
Más allá del impacto asistencial, los expertos alertan de las consecuencias que esta decisión puede tener en la equidad del sistema sanitario. A su juicio, restringir el acceso a quienes puedan asumir el coste del tratamiento crea desigualdades entre pacientes y condiciona la atención en función de la capacidad económica de cada familia.
También advierten de que esta resolución puede ralentizar la modernización de la atención al alzhéimer en la sanidad pública, dificultando el desarrollo de circuitos especializados, la formación de profesionales y el impulso a la investigación. Por ello, reclaman al Ministerio que reconsidere la decisión y vuelva a evaluar la financiación de estas terapias.