Cosidó, el desmemoriado

16 de abril de 2026
6 minutos de lectura

El entonces director general de la Policía, Ignacio Cosidó, no recuerda haber tenido ninguna información sobre la operación del Ministerio del Interior y del Cuerpo Nacional de Policía dirigida en 2013 a robar a Luis Bárcenas material comprometedor para Mariano Rajoy, el Gobierno del PP y la causa Gürtel. Tampoco se molestó en indagar al conocer las noticias en medios de comunicación

Conocí a Ignacio Cosidó en septiembre de 2004. Llevaba seis meses de senador del Partido Popular por Palencia. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid, se diplomó en Defensa Nacional por el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (Ceseden), el principal centro docente militar conjunto de las Fuerzas Armadas españolas. Desde 1996 a 2004 había sido jefe de gabinete del director de la Guardia Civil, Santiago Gómez Valdivielso, donde coincidió con María Dolores de Cospedal, subsecretaria del Ministerio del Interior. Y en aquel momento, septiembre de 2004, por invitación del entonces ministro de Defensa José Bono, padre adoptivo de Sofía, bebé nacida en 2000 en Chile, nos encontramos a bordo de un avión de la Fuerza Aérea Española rumbo a la capital chilena. Acababa de publicarse mi libro ‘Yo Augusto’ sobre el dictador chileno Augusto Pinochet– y Bono rendía un homenaje a Salvador Allende en medio del viaje con empresarios de empresas de defensa a Santiago. Cosidó, miembro de la comisión de defensa del Congreso, era parte de la misión, en la que participaba el jefe del Estado Mayor de la Defensa, Félix Sanz Roldán.

Tenía Cosidó 38 años y una importante carrera por delante en el PP, en el Gobierno de Mariano Rajoy, y luego con Pablo Casado, una carrera todavía más relevante que en la época de José María Aznar.

Era una persona amable con buenas dotes para la comunicación.

Su declaración de este miércoles, 15 de abril, en el juicio de Kitchen, me evocó aquellos días de Santiago de Chile, en realidad, a América del Sur, y, en particular, al célebre cuento de Jorge Luis Borges de 1942, ‘Funes el memorioso’, situado en Uruguay. Ireneo Funes no recuerda nada hasta los 19 años y tras un accidente desarrolla una memoria perfecta y una percepción infalible, convirtiéndose en prisionero de sus propios recuerdos. El relato destaca la incapacidad de Funes para olvidar y abstraer, su memoria es un «vaciadero de basuras» y plantea la necesidad del olvido para el pensamiento.

Es más: olvidar es tan o más importante como recordar.

Nada más empezar su declaración, la presidenta, como de costumbre, preguntó a Cosidó que relación había tenido con los diez acusados.

¡Es que era el jefe como director general de la Policía de todos ellos!

Cosidó declaró que había tenido con ellos “una relación profesional”. Fue nombrado a propuesta del ministro del Interior Jorge Fernández Díaz el 2 de enero de 2012. Y fue Cosidó quien unos días después propuso el nombramiento de Eugenio Pino como su número dos o director Adjunto Operativo (DAO). Una sigla que provoca respeto en el el Cuerpo Nacional de Policía. Respeto o miedo.

Tanto con Pino, como con otro de los acusados, con el inspector José Manuel Fuentes Gago, se conocían del Sindicato Profesional de la Policía (SPP).

Cosidó no prestó declaración alguna durante la instrucción del juez Manuel García-Castellón. Cuando los fiscales Serrano y De Rivas pidieron su declaración, en junio/julio de 2021 como imputado el juez ya había resuelto cerrar la investigación. Y señaló que “era innecesario” citarle, y despachó el asunto con la recomendación de que se le llamase a declarar en el juicio como testigo. Eso fue el 29 de julio de 2021.

Y aquí estamos.

Cosidó explicó al fiscal, a las acusaciones y a las defensas de los acusados que nunca supo nada de la Operación Kitchen dirigida a robar material comprometedor para el PP y Rajoy en poder de Bárcenas, y para escamotear, también a la investigación que lleva adelante el juez Pablo Ruz sobre el caso Gürtel y Papeles de Bárcenas (la contabilidad B del PP). Gürtel, cómo no, lo conocía, pero de Kitchen nada sabía.

He aquí que tres organismos de la CNP habían intervenido durante meses en 2013 con Bárcenas en prisión: la DAO con el comisario Pino a la cabeza; la UCAO (Unidad Central de Acción Operativa, con el liderazgo del comisario Enrique García-Castaño y la Unidad de Asuntos Internos (UAI) bajo la jefatura de Marcelino Martín-Blas. 61 policías en acción según las fases de la operación, captación de un chófer –Sergio Ríos– para espiar a la familia Bárcenas con cargo a fondos reservados, una movilización de efectivos que llegó a controlar hasta al propio Luis Bárcenas en la prisión de Soto Real.

Y, dentro de la banda, claro, el comisario José Manuel Villarejo, reportando a Cospedal.

A varios de los acusados -los inspectores Andrés Gómez Gordo, José Manuel Fuentes Gago y Bonifacio Díaz Sevillano– Cosidó les concedió en 2013, 2014 y 2015 medallas al mérito policial, y fue él quien firmó el título de policía para el chofer espía, Sergio Ríos, después de pasar el “básico”, Villarejo dixit de la Academia de Policía, idea que logró vender Villarejo al secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, en un despacho que ambos tuvieron en Boadilla del Monte el 22 de agosto de 2014.

Respecto de aquel Cosidó de Santiago de Chile, ahora, frisando casi los 61 años, hay que reconocer que tiene tablas. Ha explicado que todo su esfuerzo como director general de la Policía ha sido respetar el secreto que asiste a dicho cuerpo cuando actúa como policía judicial. Es el mismo Cosidó que portavoz en el Senado comunicó en noviembre de 2018 a su grupo de senadores por qué era menester apoyar el nombramiento del magistrado Manuel Marchena como presidente del Tribunal Supremo y Consejo General del Poder Judicial. El ‘whatsapp’ explicaba que ese nombramiento supondría entre otras cosas controlar “la sala segunda desde detrás» (la Sala Penal del Tribunal Supremo).

Es decir, Marchena que debía dejar la presidencia de la Sala Penal la seguiría controlando desde su nuevo puesto de presidente del Tribunal Supremo y del CGPJ. El borrador del ‘whatsapp’ se lo pasó Rafael Catalá a Teodoro García Egea, secretario general del PP, para que Cosidó hiciera “pedagogía” con los senadores.

La defensa de Francisco Martínez cazó al actor Cosidó con el carrito del helado.

El abogado Pedro Colina, cuya simpatía espontánea puede ser irresistible. Veamos estas dos escenas:

-Ya ha contestado que no conoce nada sobre lo que aquí hemos denominado la operación Kitchen. ¿Ni siquiera usted sabía, con independencia de la unidad policial que lo gestionara había un confidente, concretamente un chófer [Sergio Ríos] de [Luis] Bárcenas, que era confidente de la Policía? ¿Usted llegó a saber eso?

-Eh, yo, eh, ej, no podría denominar un solo confidente que tenía la Policía. Creo que si hay una materia sensible, especialmente reservada es la de los confidentes. Por tanto, no tenía conocimiento que hubiera una identidad de una persona que estuviera actuando en el marco de esa operación.

El letrado siguió:

Colina: “Ya se le ha preguntado, pero cuando empiezan a aparecer informaciones en 2015 sobre la existencia de este confidente, sobre posibles documentos sustraídos al señor Bárcenas, usted no dispuso una investigación interna, no trató de averiguar si era verdad eso, internamente, qué había pasado, si no lo era… Lo hizo o no lo hizo?

-Cosidó: Bueno, eh, sinceramente las informaciones sobre este caso se producen esencialmente una vez que yo había dejado de ser director general de la Policía, ¿no?

-Colina: Empiezan en 2015. Usted dijo que había estado hasta 2016.

-Cosidó: Sí. Yo estuve hasta 2016. Pero digo como normalmente no había investigaciones que no fueran exclusivamente periodísticas, pretendía tener algo que fuera más consistente, un poco más sólido antes de poner en marcha algún tipo de investigación reservado, que hubiera sido lo apropiado en ese caso.

-Colina (Risas) No. No organizó usted la investigación. Esa es la respuesta.

Cosidó supo este miércoles 15 de abril de 2026 que el juez instructor le salvó, pero que nadie, ni acusaciones ni defensas creen una sola palabra de su respetable farsa.

El político del PP y exdirector general de la Policía no será el Ireneo de Funes el memorioso, no. Para Cosidó olvidar ha demostrado ser más importante que recordar.









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