Tim Cook, CEO de Apple y una de las personas más ricas e influyentes del mundo, es a menudo citado como ejemplo de disciplina y eficiencia. Más allá del talento o las oportunidades, su caso ilustra cómo una rutina cuidadosamente diseñada puede marcar la diferencia en la productividad diaria y en la toma de decisiones al más alto nivel.
El directivo comienza su jornada a las 3:45 de la madrugada, una hora que para muchos resulta impensable. Lejos de considerarlo un sacrificio, Cook defiende este hábito como una ventaja estratégica. “La mañana es tuya… o mejor dicho, la madrugada es tuya”, afirmó en una entrevista con Financial Review, subrayando el valor de esas horas silenciosas sin interrupciones.
Nada más despertar, Cook revisa su correo electrónico, donde le esperan cerca de 700 mensajes cada día. Aunque pueda parecer contraproducente, este hábito le permite liberar carga mental y establecer prioridades desde primera hora. Según la cronobiología, las personas con un perfil claramente matutino, como él, muestran mayor capacidad de organización y menor tendencia a la procrastinación en las primeras horas del día.
A las 5 de la mañana, el CEO de Apple ya está entrenando en el gimnasio. Dedica entre 30 y 45 minutos diarios al ejercicio físico, una práctica que mantiene a sus 65 años y que refuerza tanto su salud como su rendimiento cognitivo. Su buen estado de forma quedó patente cuando aceptó un reto deportivo del jugador de la NBA Draymond Green y lo completó antes de que este despertara.
Desde la neurociencia, el ejercicio matutino se considera una herramienta clave para la productividad. La actividad física temprana aumenta el flujo sanguíneo y la oxigenación cerebral, favoreciendo la creación de nuevas conexiones neuronales. Como resume el escritor Haruki Murakami, también conocido por madrugar, el movimiento “abre caminos” en el cerebro.
El entrenamiento temprano ayuda además a reducir el estrés y la ansiedad, estabilizando la energía a lo largo del día y previniendo el agotamiento emocional. Tras largas jornadas de reuniones y toma de decisiones, Cook opta por una vida sorprendentemente frugal y busca momentos de calma, especialmente al aire libre, para desconectar del ritmo corporativo, según recoge Lecturas.
La psicología respalda esta elección: pasar tiempo en entornos naturales, incluso urbanos, facilita la recuperación de la atención y reduce los niveles de estrés. Estas pausas permiten al cerebro pasar del modo “amenaza” al modo “contemplativo”, actuando como una protección frente al burnout y mejorando incluso la calidad del sueño.
Para cerrar el día, Tim Cook cena a solas y dedica un tiempo a la lectura. Este ritual nocturno, aunque distinto al de otros expertos que priorizan la vida social al final de la jornada, ayuda a desacelerar el sistema nervioso y preparar el descanso. Su rutina, austera pero meticulosamente pensada, refuerza la idea de que la productividad sostenida es, en gran parte, una cuestión de hábitos.