Apenas viento para la estelada

29 de agosto de 2026
1 minuto de lectura

Una reflexión sobre la presencia de la política y el independentismo en el FC Barcelona y el papel de su actual directiva

Sin que nadie pueda contabilizar mis loas al presidente del Real Madrid, justo es reconocer que impuso, y lo consiguió, desterrar a los ultras de su graderío porque cualquier fanatismo empobrece  y ridiculiza allí donde se asoma. El Barcelona Club no está en condiciones de hacer lo mismo porque el ultra más impresentable es su presidente, que ha cambiado sin pudor ni freno un homenaje bien merecido a muchos de sus futbolistas, destacados en el Mundial, por una estelada exigida en las filas, cada vez menores, de ilusos extraviados.

Con perdón y el respeto que se debe a todas las personas con planteamientos de bisoñez intelectual, propongo:

-Que, si realmente vivimos en una democracia, no pueden consentirse reductos trasnochados que quieran destruirla desde dentro. Tener el enemigo en casa es, cuanto menos, una idiotez política.

-Según se comprueba diario, el Barça no es un club de fútbol, sino un partido político que posee un club de fútbol… En la coherencia normal, es inexplicable cómo todavía sus muchos seguidores no se caen del guindo y desconvocan su aplauso.

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