El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha pedido este lunes a la nueva Delegación del Gobierno que ordene levantar de inmediato la acampada de la Puerta del Sol. Lo ha justificado por la necesidad de evitar otra agresión sexual.
Almeida ha asegurado que, si él fuera la subdelegada del Gobierno, mandaría retirarla ya, a la espera de quién designe el Ejecutivo. Ha recordado que en el campamento ha habido una agresión sexual de la que, según él, la izquierda no quiere hablar.
El regidor ha respondido en una comparecencia a la portavoz socialista, Reyes Maroto, que había calificado la acampada de pacífica. Le ha propuesto que pase una noche en una tienda de campaña en Sol para comprobar si siente inseguridad.
Almeida ha emplazado a Maroto a preguntar a la mujer que fue víctima de la agresión si el campamento es pacífico. También a visitar a la persona que, según el alcalde, fue apuñalada allí.
Ha insistido en que su prioridad es garantizar la seguridad y la integridad de las mujeres. Considera que nadie puede descartar una nueva agresión, dada la gente que, en su opinión, hay en el campamento.
El alcalde ha advertido de que estas situaciones se sabe cuándo empiezan pero no cuándo terminan. Ha expresado su deseo de que no acaben como en Barcelona, Francia o Italia.
A su juicio, no tomarse en serio la ilegalidad y la violencia propicia que se repitan imágenes de ciudades arrasadas. Ha manifestado su «honda preocupación» por ello.
El alcalde ha pedido a Oscar López que deje los análisis partidistas y se centre en cortar las alas a la violencia. Eso pasa, ha dicho, por no permitir más agresiones sexuales o apuñalamientos en Sol, como los que atribuye a las últimas semanas.
Almeida ha cuestionado que la acampada siga siendo una protesta por la vivienda. Aun admitiendo que naciera por ese motivo, sostiene que ha cambiado por completo. Él, además, ya pensaba que debía haberse levantado desde el principio.
Según el alcalde, el campamento se ha convertido en refugio de personas sin hogar y de personas con un perfil delincuencial, y no de quienes reclaman una vivienda. Ha afirmado que no recuerda nada especial sobre la vivienda en esa acampada en las últimas semanas.
El Ayuntamiento sabe que se están retirando tiendas y que hay un debate entre los acampados que quedan, porque una minoría quiere resistir. Desconoce, según Almeida, quién es esa minoría, cuál es su perfil y qué reivindicaciones justifican que se quede.
El alcalde considera ofensivo llamar pacífica a una acampada en la que una mujer ha sufrido una agresión sexual. Ha dicho que esta «se veía venir», igual que el apuñalamiento.
También ha llamado a no caer en el «buenismo» por la retirada de tiendas. Afirma que a los comercios les perjudica igual que haya 30 que 10. Si los acampados no quieren dañar al comercio, ha dicho, que se vayan todos.
Almeida ha asegurado que a los acampados no les importa el comercio. Ha cifrado en un 30 % las pérdidas actuales de estos negocios, a las puertas de la campaña de Navidad. El Ayuntamiento, ha prometido, seguirá trabajando con el sector para buscar soluciones.