La exdirigente de ETA Soledad Iparraguirre, conocida como Anboto, ha accedido al régimen de semilibertad, lo que le permitirá salir de prisión durante el día y regresar únicamente para dormir. Se trata de una situación similar a la aplicada a otros antiguos miembros de la organización.
La decisión ha provocado críticas por parte de asociaciones de víctimas del terrorismo, que consideran que esta medida responde a decisiones políticas. En concreto, denuncian que es consecuencia de acuerdos entre el PSOE y Bildu.
Iparraguirre, nacida en Guipúzcoa en 1961, fue una figura destacada dentro de ETA. Las sentencias judiciales la responsabilizan de 14 asesinatos y le atribuyen condenas que superan los 700 años de prisión, además de otros delitos relacionados con la actividad terrorista.
Fue detenida en 2004 en Francia junto a Mikel Albisu, alias Antza, cuando ambos formaban parte de la cúpula de la organización. Tras cumplir condena en ese país, fue entregada a España en 2019 para afrontar nuevos procesos judiciales.
En España, ha sido condenada en varias causas, entre ellas a 122 años de prisión por el asesinato del comandante Luciano Cortizo en 1995. También recibió otras penas relevantes por atentados cometidos en las décadas de los ochenta y noventa.
Entre los hechos más destacados figura su implicación en un plan para atentar contra el rey Juan Carlos I durante la inauguración del Museo Guggenheim de Bilbao en 1997. Por este caso fue condenada a 15 años tras reconocer su participación.
Además, su nombre ha estado vinculado a otras investigaciones en la Audiencia Nacional, algunas de ellas archivadas. También fue una de las personas encargadas de leer el comunicado de disolución de ETA en 2018, junto a Josu Ternera.