El ardor guerrero del PP, el mismo del Aznar promotor de la guerra de Irak, llevó a Núñez Feijoo, a firmar con ambas manos el 1 de marzo, al celebrar la “caída” de la tiranía en Irán, que se debía apoyar “sin matices” a las democracias liberales (en guerra), pero ha sido la diputada Cayetana Álvarez de Toledo quien lo ha puesto negro sobre blanco “Sí, a la guerra contra Irán”.
En la mañana del 28 de febrero de 2026, al iniciar la guerra de Irán –ahora guerra del Golfo Pérsico-, Trump y Netanyahu sintieron en unas horas el placer del afrodisíaco que desencadenó la operación «Furia Épica» o, como la ha rebautizado la revista británica The Economist, «Furia Ciega»: cargarse al ayatolá Alí Jamenei.
Pero a esas mismas horas, también, la Navy de Estados Unidos lanzaba misiles Tomahawk en dirección a Minab, en la provincia de Hormozgán, en el sur de Irán, cercana a la costa iraní del golfo Pérsico. Uno de los misiles borró de la tierra la escuela primaria Shajare Tayebé y asesinaron a 175 niñas de entre 7 y 12 años que se hallaban en clase.
El ataque fue preparado por marinos que utilizaron información antigua de Google Maps. Es decir, fue obra humana. Nada que se pueda atribuir a AI.
Un bulo según Esperanza Aguirre y Pilar Rahola, para citar dos personalidades que raudamente se pronunciaron.
Ese mismo 28 de febrero, la diputada del PP Cayetana Álvarez de Toledo se anticipaba a su líder, Alberto Núñez Feijóo, con un mensaje en el que fijaba de facto la orientación de su partido.
«Una delegación del Grupo Popular teníamos previsto viajar mañana a Israel. La visita ha sido cancelada».
He aquí el texto completo.
Nótese que el mensaje es del 28 de febrero de 2026 y pide un apoyo ‘sin matices y sin fisuras” de Europa a la guerra que acaba de empezar.
Al dia siguiente, Núñez Feijóo, 1 de marzo de 2026, difunde un comunicado en el que considera que “el mundo es mejor cuando cae un tirano”.
No se limita a celebrar la muerte del ayatolá Alí Jamenei provocada por dos potencias extranjeras.
Su bisoñez es tal que se entrega a la causa con entusiasmo: “La caída de un sistema así es una buena noticia para la libertad y la democracia”.
¿De qué «sistema» habla el líder del PP?
Un par de días más tarde Mojtaba, hijo de Alí Jamenei, será designado líder supremo y el gobierno de Irán lejos de caer hace tambalear el plan de Trump y Netanyahu.
Pero en ese comunicado del 1 de marzo, en el que Feijóo da fe de la victoria, se advierte de que no hay improvisación.
Porque vuelve sobre lo que el día anterior Cayetana Álvarez de Toledo ha adelantado.
“España debe estar sin matices con las democracias liberales” (¡en guerra!, claro)
Es la orientación, pues, estratégica del PP.
Todos están en línea según se aprecia en las intervenciones públicas de Aznar y de Díaz Ayuso.
El 2 de marzo de 2026, la portavoz en el Congreso Ester Muñoz se mofa de que Pedro Sánchez se haya pronunciado contra el gobierno de los ayatolás y haya denegado a EEUU usar las bases de Rota y Morón para su operación militar contra Irán.
Está claro: Feijóo carece de autonomía frente al aznarismo y el ayusismo que defienden la cruzada de Israel y de EEUU.
Ya dio su respaldo a Netanyahu en el exterminio de los palestinos en Gaza y ahora “compra” la guerra de Irán.
Cayetana Álvarez de Toledo, que expresó ya el mismo 28 de febrero su “admiración por los americanos e israelíes” que participan en lo que considera una “operación decisiva” contra Irán, el 7 de marzo, sin complejos y sin profesar de “galleguismo” a lo Feijóo lo dejará meridianamente claro.
—Sí a llamar a las cosas por su nombre. Y, por tanto: sí a la guerra contra Irán.
Está claro: Feijóo carece de autonomía frente al aznarismo y el ayusismo que defienden la cruzada de Israel y de EEUU. Ya dio su respaldo a Netanyahu en el exterminio de los palestinos en Gaza y ahora compra la guerra de Irán.
Cayetana Álvarez de Toledo, que expresó desde el 28 de febrero su «admiración por los americanos e israelíes» que participan en lo que considera una «operación decisiva» contra Irán, el 7 de marzo lo dejará meridianamente, sin complejos, claro.
—Sí a llamar a las cosas por su nombre. Y, por tanto: sí a la guerra contra Irán.
Pero he aquí que Trump y Netanyahu destruyen todo lo que pueden, asesinan a mujeres y niños iranies todo lo que pueden, impulsan un genocidio cultural, y la resistencia del gobierno de Teheran convierte la guerra en la guerra del Golfo Pérsico.
El control iraní sobre el estrecho de Ormuz, por donde se exporta el 20% del petróleo y gas mundiales, y el 30% de los fertilizantes, se convierte de facto en una nacionalización, lo que se traduce en una subida de precios, de los 63 dólares/barril en enero, a una cifra, con oscilaciones nerviosas, de entre 100 y 115 dólares/barril.
El PP culpa a Sánchez por las consecuencias de una guerra que el presidente español rechaza apoyar y en la que llama a no participar y que, por el contrario, los líderes conservadores han celebrado y aplaudido.
Feijóo da instrucciones a sus tertulianos adictos en los medios de comunicación: que no, que no apoyamos la guerra.
Que estamos contra la guerra y contra Sánchez.
Pero la realidad es la única verdad.
El error estratégico de Feijoo y su deriva aznar-ayusista coloca al PP de espaldas a la mayoría de los españoles, quienes ya experimentaron en 2003 la aventura del trío de las Azores, es decir, el lanzamiento de la guerra de Irak por Bush, Blair y Aznar.
Feijóo y Abascal formaron la coalición de los voluntarios para respaldar la guerra de Irán.
Es esta coalición la que negocia para pactar y gobernar en Extremadura, Aragón, Castilla y León y quizá, según los resultados -si Felipe González fracasa en su respaldo a Moreno Bonilla-, en Andalucía.
Los ciudadanos, como se suele decir, van a saber lo que vale un peine si, en efecto, dichos gobiernos llegan a formarse, habida cuenta de la crisis interna que despedaza a la dirección de Vox bajo la espada del ayatolá Abascal.