La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, acusó el martes al Gobierno central de ser responsable de la acampada en Sol. Lo hizo tras el desalojo de la plaza madrileña, que puso fin a 38 días de protesta.
Ayuso señaló como responsables al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y al exdelegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín. Los acusó de ser culpables del «secuestro» de un lugar público y de los actos violentos registrados durante la acampada.
Sostuvo que Sánchez consintió la ocupación ilegal de la plaza por interés político. Le atribuyó también la banalización del patrimonio y el riesgo para la Real Casa de Correos, sede de la Presidencia regional, a la que según ella se impidió funcionar con normalidad.
Resumió su valoración con una frase: «Es el legado que deja el “sanchismo”: ilegalidad, caos, abandono, suciedad, violencia y miseria».
La presidenta anunció que el Gobierno regional seguirá reclamando en los tribunales que los responsables paguen por los daños. Ayuso ya había denunciado por la vía penal a Martín por negarse a disolver la acampada.
El Tribunal Superior de Justicia de Madrid rechazó el 7 de octubre la medida cautelar que pidió la Comunidad para disolverla.
Ayuso afirmó que el comercio de la zona sufre pérdidas de más de 30 millones de euros, con despidos. El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, citó la misma cifra.
El desalojo comenzó a las 3.00 horas con 220 agentes de la Policía Nacional y 189 de la Policía Municipal. Desalojaron a 334 personas y, en poco más de una hora, las tiendas quedaron vacías. Dos personas fueron detenidas por desobediencia y resistencia.
Las versiones sobre lo ocurrido difieren. La cuenta oficial de la acampada denunció una intervención policial violenta, con heridos por golpes y gas pimienta. La Delegación del Gobierno asegura que no hubo disturbios ni violencia.
La Delegación defendió el desalojo como un último recurso tras una actuación gradual. Ayuso agradeció su trabajo a la nueva delegada, Pilar Trinidad, y a las fuerzas de seguridad.