El presidente de Paraguay, Santiago Peña, comparecerá este viernes ante el Senado para defenderse en el juicio político por el colapso del banco Ueno. La sesión está prevista a las 10.00 horas (hora local).
Peña había presentado su renuncia el jueves, pero el Congreso no pudo votarla. Miembros del Partido Colorado, al que pertenece el presidente, abandonaron el hemiciclo y la sesión quedó sin quórum. El oficialismo había anunciado que la respaldaría.
El Senado activó entonces el juicio político, que la Cámara de Diputados había aprobado horas antes por unanimidad. La primera sesión concluyó al final de la tarde del jueves.
En un mensaje en redes, Peña anunció que ejercerá su derecho a la defensa con argumentos y pruebas. Dijo que lo hace por responsabilidad de rendir cuentas ante los paraguayos y no por orgullo personal.
Ueno Bank tenía unos tres millones de clientes, el mayor número entre los bancos del país. El Banco Central lo intervino el martes 3 de noviembre porque su índice de solvencia cayó por debajo de la mitad del mínimo exigido.
Según informaciones publicadas, un expediente del regulador detectó créditos a empresas vinculadas a los propietarios del banco, el Grupo Vázquez. Esos préstamos acabaron en impagos y deterioraron su liquidez.
La Fiscalía ha imputado a 27 personas, entre ellas directivos de la entidad, por delitos como lesión de confianza o tentativa de estafa.
Peña fue socio del grupo propietario del banco hasta marzo de 2025. Ha asegurado que colaborará con la Justicia para esclarecer responsabilidades.
Los clientes perdieron el acceso a sus cuentas tras la intervención. El fondo de garantía cubre hasta 75 salarios mínimos por persona, unos 38.000 dólares. Peña ha remarcado que el pago a los ahorradores no puede quedar en el aire.
El presidente del Senado, Basilio Núñez, explicó que el tribunal ya ha recibido el libelo acusatorio. Peña podrá presentar sus alegatos en persona o mediante abogados.
Núñez defendió que el Senado seguirá el calendario de cinco sesiones extraordinarias del reglamento. Así quiere evitar tramitaciones apresuradas que acaben en objeciones ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Tras la defensa, el pleno evaluará las pruebas y escuchará los alegatos finales antes de una votación nominal.
Para destituir a Peña hacen falta 30 votos de los 45 senadores. Si prospera, perdería la inmunidad y su condición de senador vitalicio. Cualquier causa penal iría directamente a la Fiscalía y asumiría la Presidencia el vicepresidente, Pedro Alliana.
El portavoz de la Presidencia, Guillermo Grance, desmintió en rueda de prensa los rumores de que Peña hubiera huido a Argentina. Aseguró que el presidente está en la capital y cumplirá su deber de defenderse. Pidió calma y garantizó que el Ejecutivo funciona con normalidad.
Mientras, cientos de manifestantes y ahorradores mantuvieron una vigilia pacífica junto al Congreso.