La Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria advirtió a Adif de la necesidad de revisar los protocolos para autorizar la reanudación de la marcha de los trenes después de una detención. La recomendación quedó recogida en la Memoria Anual de 2025 de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), tras investigar un incidente ocurrido en junio de 2024 en la estación de Cuenca-Fernando Zóbel.
La investigación puso de manifiesto deficiencias en los procedimientos de actuación cuando un tren rebasa indebidamente una señal y se detiene automáticamente. Por ello, se propuso actualizar el Reglamento de Circulación Ferroviaria e introducir mejoras en los sistemas de gestión de seguridad, además de establecer protocolos de colaboración entre Adif y las empresas ferroviarias.
Uno de los aspectos más preocupantes señalados por la CIAF fue que la principal barrera para evitar una posible colisión dependía de la comprobación visual realizada por el responsable de circulación. El organismo advirtió de que este mecanismo podía fallar al depender exclusivamente del factor humano y destacó la necesidad de incorporar medidas técnicas adicionales para garantizar la seguridad.
A pesar de las medidas correctoras comunicadas por la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria, la recomendación continuaba figurando como «abierta» en la memoria anual. El incidente que motivó la investigación se produjo cuando un tren procedente de Murcia rebasó una señal de parada en Cuenca y, tras recibir inicialmente autorización para continuar, tuvo que detenerse y retroceder al comprobarse que había sobrepasado indebidamente la señal.
Estas advertencias adquieren especial relevancia tras el accidente ferroviario de Urda (Toledo), que dejó 69 fallecidos. Según explicó el ministro Óscar Puente, una incidencia informática provocó la caída del sistema de seguridad LZB y la detención automática de los trenes. Posteriormente, desde el Centro de Control de Atocha se autorizó a uno de ellos a reanudar la marcha, pese a que debía permanecer detenido. El convoy recorrió 25 kilómetros a velocidades de hasta 200 km/h con el tren Iryo parado en la vía, antes de producirse la colisión.