Miles de personas se han movilizado este domingo en el centro de Madrid para arropar a la organización Mujeres Caballas en una manifestación que ha discurrido desde la glorieta de Atocha hasta las puertas del Congreso de los Diputados. La marcha ha tenido como objetivo principal reclamar soluciones urgentes que permitan a la ciudad autónoma recuperar la normalidad previa al 30 de julio, fecha en la que se registró la entrada masiva de 80.000 personas desde Marruecos. Al término del recorrido, los convocantes han leído un manifiesto en el que dan un plazo definitivo de «treinta días para que se materialicen los cambios».
Desde el colectivo organizador, nacido de forma espontánea entre madres y profesionales de diversos sectores como la abogacía, la sanidad o la docencia, se ha exigido un giro radical en las políticas de seguridad y contención. Maxi Lacasa, policía local en la ciudad autónoma y miembro de Mujeres Caballas, ha señalado que no han visto «ninguna solución en estos tres meses», por lo que ha defendido que «Ceuta necesita un retorno inmediato de los inmigrantes y un refuerzo de las fronteras con más medios humanos, materiales y tecnológicos».
La movilización ha contado con el respaldo directo del presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, quien ha insistido en que la población local «sigue viviendo una situación absolutamente insostenible, una situación totalmente alejada de la normalidad». Vivas ha argumentado que la protesta está «más que justificada» debido a que los ciudadanos «han tenido que cambiar sus hábitos de vida y han perdido seguridad, tranquilidad y libertad», concluyendo de forma tajante que «es una situación insoportable».
Para el presidente ceutí, el restablecimiento de la convivencia solo llegará con la salida de unas 15.000 personas que calcula que aún permanecen en el territorio. Asimismo, Vivas ha respaldado la protesta con datos de impacto local, cifrando en un 60 por ciento el aumento de la delincuencia, en un 400 por ciento la sobrecarga en las urgencias sanitarias y en cinco puntos la caída del PIB ceutí, mientras expresaba su enfado con el Ejecutivo central y proclamaba que «Ceuta no se vende, Ceuta se defiende».
Por su parte, la representación de Mujeres Caballas ha puesto el foco en el rápido deterioro del clima social y la seguridad ciudadana durante estos meses. La portavoz policial ha alertado de la existencia de «reyertas diarias que precisan asistencia sanitaria» y ha denunciado que «ha habido más de 400 agresiones sexuales que se producen especialmente entre los propios migrantes», justificando así la necesidad de pedir amparo a la sociedad española en la capital.