El pequeño altar instalado en la Puerta del Sol en memoria de Maricarmen continúa recibiendo visitas tras su fallecimiento, dos semanas después de ser desahuciada de la vivienda en la que había vivido durante 71 años. Flores, velas, un peluche y distintos carteles acompañan el dibujo de la anciana junto al mensaje «no se puede desalojar un recuerdo».
Entre los mensajes depositados en el lugar pueden leerse frases como “si nos siguen matando, ocuparemos el cielo”, “tenemos el testigo bien agarrado, Maricarmen” y “tus nietos no te olvidan”. El altar se ha convertido así en un punto de homenaje para quienes participan o simpatizan con las protestas por el derecho a la vivienda que se desarrollan en la céntrica plaza madrileña.
Débora, una vecina que se acercó a despedirse, explicó que se siente “triste” porque considera que el caso de Maricarmen representa “la metáfora de lo que está pasando en España con el tema de la vivienda, la justicia social y el desajuste que hay”. Para ella, la repercusión del caso ha supuesto “una chispa” capaz de impulsar nuevas movilizaciones y reivindicaciones.
Otro de los asistentes calificó el fallecimiento de la anciana como “una salvajada” y “un asesinato”, y aseguró sentirse especialmente afectado porque “yo tenía una abuela y es como si fuera mi abuela”. El hombre reclamó cambios en las políticas de vivienda y defendió que “una vida vale más que una casa”, al tiempo que vinculó los desahucios con otros casos recientes de suicidio de personas afectadas por estas situaciones.
La acampada de la Puerta del Sol continúa mientras los participantes afrontan también momentos de tensión. José Antonio, uno de los jóvenes que permanece en la protesta, explicó que varias personas siguen acercándose al altar para dejar velas y mensajes y consideró que Maricarmen fue “un blanco fácil”. También denunció que se “estigmatice” a personas mayores que se encuentran en situaciones similares por sus posiciones políticas.
El joven relató además que tras conocerse la muerte de Maricarmen se produjo un intento de enfrentamiento entre grupos de ideologías enfrentadas, aunque varias personas intervinieron para evitar que fuera a más. Sobre el futuro de la protesta, aseguró que “la intención es seguir”, aunque advirtió de que se están produciendo robos y tensiones y defendió que la acampada podrá mantenerse mientras quienes participan “se comporten como personas y estén a la altura de las circunstancias”.