La Agencia Europea del Medicamento (EMA) ha dado su respaldo a una declaración conjunta impulsada por reguladores internacionales. El documento pide reducir progresivamente el uso de animales en la investigación farmacéutica.
La iniciativa parte de la Coalición Internacional de Autoridades Reguladoras de Medicamentos (ICMRA). Esta organización reúne a agencias sanitarias de distintos países para coordinar criterios comunes.
El texto reclama a laboratorios, fabricantes y organismos reguladores que adopten métodos alternativos. Esa transición debería aplicarse a lo largo de todo el ciclo de vida de un medicamento.
La EMA defiende desde hace tiempo el principio de las 3R: reemplazar, reducir y perfeccionar el uso de animales en estos procesos. Ese compromiso guía su participación en la nueva declaración internacional.
La agencia europea sostiene que avanzar en esta materia exige cooperación global. Los medicamentos se desarrollan y regulan en un mercado internacional, por lo que los cambios normativos deben coordinarse entre países.
Por eso, la armonización a través de la ICMRA se considera clave. Sin consenso regulatorio internacional, los avances científicos en métodos alternativos tendrían un impacto limitado.
La declaración fue elaborada bajo el liderazgo conjunto de la EMA, la agencia reguladora británica (MHRA) y la irlandesa (HPRA). También participó Swissmedic, el organismo suizo de productos terapéuticos.
El pleno de la ICMRA adoptó finalmente el texto como objetivo a largo plazo. La meta es eliminar las pruebas con animales desde la selección de candidatos hasta las fases posteriores a la autorización del medicamento.
Ese recorrido incluye las pruebas preclínicas, los ensayos no clínicos y los trámites de licencia. La declaración plantea una transición gradual, respaldada por evidencia científica sólida.
La ICMRA pide a los desarrolladores de medicamentos de todo el mundo que prioricen métodos sin animales. Esos enfoques deberán ser, además, válidos desde el punto de vista regulatorio.
La declaración también involucra a las propias autoridades sanitarias. Según el texto, los organismos reguladores deberán facilitar y apoyar estos esfuerzos en la medida de lo posible.
El objetivo final es que la calidad científica de los medicamentos no se vea comprometida durante ese cambio de modelo. La transición busca combinar innovación con garantías regulatorias sólidas.