Detectar posibles daños en el corazón antes de que aparezcan síntomas podría ayudar a mejorar el seguimiento de los pacientes con cáncer. Una investigación liderada por la Clínica Universidad de Navarra, junto al Hospital Universitario de Navarra, estudia el potencial de la resonancia magnética cardiaca avanzada para identificar alteraciones relacionadas con determinados tratamientos oncológicos.
Los primeros resultados apuntan a que esta técnica permite observar cambios en los tejidos del corazón, como inflamación, edemas o signos iniciales de fibrosis, incluso cuando su funcionamiento todavía parece normal en otras pruebas.
Esta detección temprana cobra especial importancia en pacientes que reciben inmunoterapia, ya que entre un 3% y un 4% pueden experimentar efectos cardiovasculares asociados al tratamiento. Los especialistas defienden por ello un seguimiento que combine análisis de sangre, electrocardiogramas y diferentes técnicas de imagen antes, durante y después de la terapia contra el cáncer.
El trabajo forma parte del proyecto IRATI, centrado especialmente en estudiar la relación entre cáncer de pulmón, inmunoterapia y enfermedades cardiovasculares. La investigación también incorpora herramientas de inteligencia artificial para analizar conjuntamente imágenes y otros indicadores.
El objetivo a largo plazo va un paso más allá: identificar qué pacientes presentan mayor riesgo cardiovascular incluso antes de comenzar su tratamiento oncológico.