El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha abierto este domingo en Badalona la precampaña de su partido para las elecciones municipales de 2027. Lo ha hecho con un acto multitudinario en el Parc del Centenari, con unas 6.000 personas. La dirección del partido ha querido convertirlo también en una demostración de fuerza en Cataluña.
De manera simultánea, en Gavá, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha protagonizado la Fiesta de la Rosa del PSC. Cataluña se confirma así como un escenario determinante en el próximo ciclo electoral.
La crisis de Ceuta y el debate sobre política migratoria han marcado buena parte de la jornada. Feijóo ha prometido, en ese contexto, una revisión de los criterios para conceder y mantener la nacionalidad española. También ha planteado retirarla a los extranjeros que la hayan obtenido y cometan delitos graves.
En un discurso dirigido al conjunto de España, Feijóo ha entrado de lleno en la cuestión ceutí y la inmigración. Ha prometido una «política migratoria ordenada».
La ha descrito como «abierta a todos los que estáis aquí, abierta a todos los hispanos que nos han saludado hoy, abierta a aquellos que quieran venir a trabajar como nosotros fuimos en su momento a América y Europa, a trabajar, a cumplir las leyes, a tener los mismos derechos, pero también los mismos deberes».
«Para quien venga a infringir la ley, España estará cerrada a cal y canto. No se puede venir a un país a infringir la ley, no se puede venir a un país a vivir a costa de los demás, no se puede y no lo vamos a permitir», ha añadido el líder del PP.
Feijóo ha anunciado una revisión de «cómo se obtiene, cómo se mantiene y cómo se pierde la nacionalidad». Ha apuntado que se planteará retirarla a quienes cometan delitos graves.
«Si a alguien le molesta que le retiremos la nacionalidad a un condenado por pertenecer a una banda criminal o a una banda armada, que me lo explique. Si a alguien le molesta que retiremos la nacionalidad a un asesino o un agresor sexual reincidente, que nos lo explique. Que me lo explique y le responderé. Y si no me entiende me da igual», ha dicho.
«Que un país pueda sostener su economía apoyado en la irregularidad no tiene sentido. Que sea más fácil entrar de forma irregular que con un contrato es un sinsentido. ¿Cómo garantizar la convivencia si cada uno entra como quiere? Un país con autoestima es exigente con los suyos y con quienes vienen. Derechos y deberes. Para venir a España hay que venir ordenadamente y respetar las leyes. El pasaporte comporta derechos y obligaciones», ha resumido el popular.
Feijóo también ha puesto el acento en la política económica. Ha insistido en la necesidad de acometer cambios estructurales.
Ha aludido a la subida de la inflación, la presión fiscal, el coste de las hipotecas y gastos como la vuelta al cole. Lo ha resumido con una frase gráfica: «aquí no hay quien viva».
«Tenemos que hacer algo y para eso estamos aquí. Para trabajar y disminuir realmente los precios que nos ahogan y los impuestos que nos asfixian. El poder adquisitivo de los españoles es más estrecho que en los últimos años. Con el mismo dinero, lo sabéis bien, podemos llevarnos mucho menos a nuestras casas. Y este es un problema estructural. Esto no se soluciona con parches, se soluciona con reformas estructurales para disminuir los costes de producción», ha resumido Feijóo.
El acto de los populares se ha celebrado en paralelo a la Fiesta de la Rosa del PSC en Gavá. Allí han estado Sánchez y el presidente de la Generalitat, Salvador Illa.
Feijóo ha ironizado con la ausencia del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. Ha asegurado, en tono de broma, que «sigue buscando sin encontrar el origen de las joyas».
La coincidencia de ambos actos no ha pasado desapercibida dentro del PP. «No rehuimos las comparaciones porque estamos seguros de nuestra fuerza», señalan fuentes del partido.
Vista la asistencia en Badalona, unas cifras que el PP catalán considera muy notables, esas fuentes dan por cumplido ese reto. Otra cosa será medirlo primero en las municipales, donde el PP parte con una desventaja histórica, y después en las generales.
En clave catalana, Feijóo ha sido rotundo: «Cataluña va a empujar y decidir que España tenga el cambio que se merece. Y por eso estamos aquí».
La voluntad del partido es cambiar de rumbo en una comunidad donde, durante años, ha actuado con el freno de mano puesto. Hace meses, en el congreso del partido, Feijóo pidió a los suyos que Cataluña «pensase en grande, sin complejos», que pasase «del modo resistencia al modo futuro».
Feijóo ha anunciado además un cambio político «profundo» en España: «Os propongo una ruptura democrática con la decadencia de Sánchez. Vamos a hacer una limpieza total. Vamos a devolver las instituciones a los ciudadanos. Y vamos a poner el país a funcionar».
Para el PP, Cataluña no es solo un territorio en el que mejorar su representación. Reducir la distancia con los socialistas es casi una condición imprescindible para que una eventual victoria de Feijóo se traduzca en mayoría de gobierno.
Fuentes populares sostienen que la comunidad será «prioritaria», tanto en las municipales como en las próximas generales. Confían en trasladar a otras localidades parte del modelo electoral de Xavier García Albiol, alcalde de Badalona.
En el PP reconocen que, sin fortalecer el partido en Cataluña, las posibilidades de recuperar el Gobierno se complican. Las últimas elecciones generales mostraron la magnitud de esa desventaja: 19 diputados socialistas, el 34,5% de los votos, frente a seis populares, el 13,3%.
Ese abismo resultó determinante para la aritmética nacional. Feijóo ganó las elecciones en el conjunto de España, con 137 escaños frente a los 121 del PSOE. Sin embargo, la ventaja socialista en Cataluña compensó buena parte de esa distancia.
Con esta parada en la provincia de Barcelona, Feijóo prosigue la gira autonómica que abrió con la apertura del curso político. A finales de agosto celebró un acto en Cerdedo Cotobade (Pontevedra). Le acompañaron el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, y el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy.
El viernes 2 de septiembre estuvo en Andalucía, en la tradicional fiesta de los huevos fritos de Alhaurín el Grande (Málaga), junto a Juanma Moreno. Al día siguiente participó en un acto en Getafe (Madrid) con la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso.