Werner Herzog recibe esta noche el Premio Donostia del Festival de San Sebastián, un reconocimiento que el cineasta alemán afronta sin intención de mirar demasiado al pasado. A sus 84 años, continúa trabajando en nuevos proyectos y asegura que todavía tiene mucho por hacer.
Durante la presentación de su nueva película, Bucking Fastard, Herzog lanzó un mensaje especialmente dirigido a las nuevas generaciones: “No viváis una vida dictada por algoritmos, mantened vuestra atención”. El director considera necesario protegerse de las influencias externas que pueden condicionar la forma de pensar y de vivir.
El cineasta también puso el foco en el avance de la inteligencia artificial y pidió extremar la vigilancia. “Hay que estar muy vigilantes”, afirmó antes de advertir: “Mucho cuidado ahora con la IA, la cosa se va a poner muy difícil”.
Sobre el Premio Donostia, Herzog aseguró que no quiere “mirar atrás”, porque continúa teniendo proyectos en marcha. Sí reconoció que le hace especial ilusión compartir el reconocimiento con otros grandes nombres de la cinematografía: “Ahora formo parte de un conjunto de grandes artistas, actores, directores”.
Herzog también dedicó elogios a Naomi Watts, que recibirá igualmente el Premio Donostia, y a Orlando Bloom, protagonista de su nueva película. Sobre el actor británico destacó que “es famoso en todo el mundo” y auguró que todavía le esperan nuevos trabajos: “El tiempo está de su lado”.
A pesar de su edad, el director mantiene un intenso ritmo creativo: asegura que terminará su nueva película “en tres días” y que además trabaja en dos libros. Sobre su forma de trabajar, rechaza definirse como un adicto al trabajo: “No trabajo salvajemente, lo hago con fluidez”. Bucking Fastard, explica, nació de una idea que tuvo décadas atrás y que recuperó recientemente para convertirla en una historia de carácter poético.