Un Fórmula 1 circulando por las vías del Metro de Madrid. La imagen, difícil de imaginar hasta ahora, se ha hecho realidad gracias a Oracle Red Bull Racing, que ha llevado uno de sus monoplazas históricos al subsuelo de la capital.
El protagonista ha sido el RB8, el coche con el que Sebastian Vettel conquistó su tercer Mundial de Fórmula 1 en 2012. Al volante se puso Patrick Friesacher, piloto vinculado a Red Bull, que recorrió parte de la red madrileña durante el horario de cierre del suburbano y pasó por lugares como la estación de Estadio Metropolitano.
La iniciativa sirve para celebrar el regreso de la Fórmula 1 a Madrid después de 45 años, coincidiendo con la llegada del Gran Premio de España al nuevo circuito de Madring.
El desafío, sin embargo, necesitó mucho más que colocar el monoplaza sobre los raíles. Los técnicos tuvieron que adaptar el RB8 para que pudiera desplazarse por una infraestructura ferroviaria. En los talleres de Canillejas se fabricaron especialmente unas ruedas metálicas de casi 30 kilos cada una.
Friesacher calificó la experiencia de surrealista y bromeó con poder añadir ahora el oficio de “conductor de Metro” a su currículum tras protagonizar una escena inédita en Madrid.